VIGO

Los agentes de “bolígrafo y psicología”

La Policía Portuaria de Vigo cumple diez años desde su fundación y alcanza el centenar de miembros

Julián Montenegro es el oficial al frente de la Policía Portuaria de Vigo (PPV) y Ana Ulloa, jefa de Explotación de la Autoridad Portuaria, es la responsable máxima de su funcionamiento.
Julián Montenegro es el oficial al frente de la Policía Portuaria de Vigo (PPV) y Ana Ulloa, jefa de Explotación de la Autoridad Portuaria, es la responsable máxima de su funcionamiento.
Los agentes de “bolígrafo y psicología”

No tienen munición, ni pistola ni siquiera una porra para defenderse, así que sus únicas armas son “bolígrafo y psicología”, asegura Julián Montenegro, el oficial al frente de la Policía Portuaria de Vigo (PPV), cuerpo que cumple diez años en plena expansión de competencias y obligaciones. Por encima de Montenegro se encuentra Ana Ulloa, jefa de Explotación de la Autoridad Portuaria y responsable máxima de su funcionamiento. La Policía Portuaria se puede resumir en unos cuantos números: dispone de 80 agentes y otros ocho jefes de servicio y además 17 personas más que conforman una “bolsa” para cubrir bajas, así que la plantilla se conforma con un centenar de miembros. ¿Suficientes? No del todo, porque la PPV tiene que guardar una amplísima extensión bajo su jurisdicción que se extiende intramuros por los muelles de Bouzas, Beiramar, O Berbés, Trasatlánticos, Areal y Guixar, pero también más allá de los límites visibles, por la propia ciudad en las Avenidas y Montero Ríos, entre otras plazas y calles que no son de titularidad municipal sino portuaria. Así es Vigo, donde su puerto conforma una parte esencial. No obstante, en el ámbito local la PPV se ayuda de la Policía Local cuando tiene que intervenir una grúa para llevarse un coche mal aparcado o incluso en la eliminación de los “mercadillos” que proliferan en el entorno del Náutico. “La denuncia la hacemos nosotros y en estas ocasiones la trasladamos”, explica Montenegro.
Las policías portuarias se crearon en España con arreglo a una ley de 2003 pero no fue hasta 2006 cuando el consejo de administración de la Autoridad Portuaria aprobó la de Vigo, siendo presidente Abel Caballero, en concreto en marzo de ese año,  y desde entonces se han ido constituyendo en el resto de terminales marítimas. En este tiempo ha ido consolidándose en el difícil tránsito desde los guardamuelles tradicionales hasta los actuales agentes uniformados. Sin embargo, en lo esencial no han variado sus funciones básicas, que Ana Ulloa resume de forma muy gráfica en tres: “La vigilancia de las zonas de servicio con cámaras y patrullas; la toma de datos de movimientos de entrada y salida en territorio de la Autoridad Portuaria y la colaboración con la Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local en toda clase de asuntos ciudadanos”. En definitiva, “son los ojos en los muelles”. Julián Montenegro precisa una larga serie de actuaciones diarias que incluyen la vigilancia de los accesos -rodados y peatonales- y de todas las operaciones portuarias, desde el atraque a la ocupación de superficies, así como el control medioambiental, de mercancías peligrosas, transportes especiales, estacionamientos y circulación rodada “velando por el cumplimiento de toda la legislación que afecta a la zona de servicio de la Autoridad Portuaria con la finalidad de evitar, prevenir y denunciar infracciones”.
 
nueva “jefatura”
Justo en su décimo aniversario, la Policía Portuaria dará otro salto adelante con la apertura de una jefatura propia en lugar de mantenerse como hasta ahora sus instalaciones diseminadas por diversas zonas. Ocupará la cuarta parte de la sede de la Autoridad Portuaria, en la plaza de la Estrella, al lado de las dependencias de la Guardia Civil. El cambio supondrá una mejora de operatividad para los agentes y también permitirá centralizar algunos servicios. Y al mismo tiempo, dejará vacío el centro de control portuario de la Estación Marítima, que también se trasladará a la Autoridad Portuaria. 
Desde el centro de control se observa la totalidad del puerto durante las 24 horas, 365 días, mediante 200 cámaras repartidas por todo su perímetro y en el interior de los muelles. Pueden parecer muchas, pero Ana Ulloa señala que el dispositivo continuará ampliándose para tener mayor cobertura de todo el territorio portuario. Además de observar todos los movimientos que se realizan, las cámaras graban lo que sucede. Ha sido de gran ayuda cuando las Fuerzas de Seguridad o el juez necesita imágenes para una investigación o un caso en marcha. De hecho, se trata de una práctica habitual. En el abordaje del “Mar de Marín”, que acabó con el hundimiento del pesquero tras chocar con un transbordador, la Policía Portuaria jugó un papel clave desde el centro de control.
Además de todas las actuaciones propias, la PPV también colabora en vigilancia en el cumplimiento del protocolo anti-terrorista, en colaboración con la Guardia Civil y la Policía Nacional, en especial en todo lo relacionado con el tráfico de cruceristas y el control de entradas y salidas, y además realiza habitualmente otro acciones que, según reconoce Julián Montenegro, pocas veces aparecen reflejadas. Recuerda entre otras el salvamento por los agentes de varias personas que cayeron al mar, la recuperación de billeteras, una con 3.000 euros que fue devuelta a su propietario, o la localización de mayores extraviados. 

Uno de los vehículos de la Policía Portuaria.

Uno de los vehículos de la Policía Portuaria.


En cuanto al Berbés, la zona quizá más conflictiva por la intensa actividad que se genera, el papel de la Policía Portuaria resulta clave en que se cumplan las estrictas normas sanitarias desde que llega el barco o el camión y se produce el desembarco de la mercancía, hasta que se moviliza y subasta. Se trata de un proceso complejo donde intervienen miles de personas cada día y donde “hay muchos nervios, porque armadores y exportadores se juegan cientos de miles de euros cada día”. Los policías portuarios están atentos para llegado el caso poner sanciones para garantizar el funcionamiento de la primera lonja del mundo. “O Berbés es un reflejo de la sociedad y hay gente que hace caso a la PPV y otros que se resisten y se arriesgan a sanciones, hay  mucho dinero en juego”, zanjaron Ana Ulloa y Julián Montenegro.