VIGO

Adiós al invierno más seco y cálido

Vigo deja atrás un invierno peculiar y estrena una primavera donde las temperaturas vuelven a caer de forma drástica. La máxima de la estación pasada fueron 26,3 grados, propios del verano
 

Dos imágenes cara y cruz: ayer, llegada de la primavera y caída en picado de las temperaturas. A la derecha, la pasada semana, en invierno, y con 25 grados en Samil.
Dos imágenes cara y cruz: ayer, llegada de la primavera y caída en picado de las temperaturas. A la derecha, la pasada semana, en invierno, y con 25 grados en Samil.
Adiós al invierno más seco y cálido

El invierno ya es historia, pero el de 2017 no ha sido uno cualquiera sino muy llamativo y calificado por Meteogalicia como “más cálido y seco de lo normal”, una descripción que encaja de forma perfecta con los datos de estos últimos tres  meses. Sobre todo diciembre y enero fueron muy raros desde el punto de vista de la climatología, pero también los últimos días de la estación, ya en marzo, han resultado peculiares, marcando algunas de las temperaturas más altas de cuantas existan en los registros para un invierno. En marzo el termómetro alcanzó los 26,3 grados. Desde al menos 2008 no había nada igual. De hecho, la media de las máximas temperaturas de marzo desde 1970 se sitúa en 15,1 grados, y la absoluta alcanzó los 28, muy cerca de los valores de estos últimos días, donde la playa se llenó de bañistas en los últimos días del invierno, una estampa por completo sorprendente que incluso protagonizó los informativos de las cadenas nacionales. En diciembre, las temperaturas oscilaron en Vigo entre unos brutales 22,4 grados de máxima y los 4,7 de mínima. En enero, entre 19,8 y 0,6, de nuevo con oscilaciones muy por encima de lo normal en cuanto a las máximas. Y en febrero, 21,5. En marzo, entre 26,3 y 5,2, siempre por encima de los valores normales para la época. La oscilación ha alcanzado los diez grados sobre los valores medios.  Curiosamente, la llegada de la primavera ha traído una caída en picado de las temperaturas, que han bajado hasta diez grados: para el jueves hay prevista una mínima de tres grados, 23 menos que la máxima de invierno.
En cuanto a las precipitaciones, también ha habido un desfase sobre lo habitual, con mucha menos de lluvia. Especialmente secos han sido diciembre y enero, dos meses donde los embalses rebosan. Esta vez no ha sido así.