VIGO

60 discapacitados estudiaron en la Universidad en cinco años

La institución creó una unidad para ofrecer becas, apoyo y expertos para su integración

Antía Francisco y Manuel Lema, arriba, con otro estudiante con discapacidad en Miralles.
Antía Francisco y Manuel Lema, arriba, con otro estudiante con discapacidad en Miralles.
60 discapacitados estudiaron en la Universidad en cinco años

n n n  Más de sesenta estudiantes con necesidades especiales fueron atendidos en los últimos cinco años en la Universidad de Vigo. Los alumnos reciben ayudas en función de su problemática y del grado de limitación que tengan, como becas, ayudas técnicas,  apoyo por parte de estudiantes registrados en el programa de voluntariado, así como de personas expertas en lengua de signos y también préstamos de productos de apoyo a la diversidad que ofrece a Fundación Universia para alumnado invidente o con problemas psicomotrices. 
Este trabajo que desarrolla la Unidad de Atención al Estudiantado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, Unaten, dependiente del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Relaciones Internacionales, se complementa con el que realiza el Gabinete Psicopedagógico con el alumnado con dificultades para la organización de los estudios, hiperactividad, ansiedad frente a los exámenes o problemas familiares graves.
Además de crear la mencionada Unidad en 2013, la Universidad de Vigo también participa en el proyecto internacional MappED para la visibilización y promoción de la igualdad de oportunidades y participación del alumnado con necesidades especiales en el programa Erasmus.
Dos de estos alumnos son Manuel Lema, que es sordomudo y estudia en la Facultad de Bellas Artes, y Antía Francisco, que tiene síndrome de asperger y está matriculada en el grado de inglés-español de Traducción e Interpretación. Ambos se consideran igual de capaces que los demás, pero que necesitan adaptaciones.
Antía Francisco es una de las pocas estudiantes con necesidades especiales que se decidió a participar en el programa Eramus, en el que apenas participa un 0,16% de alumnado con discapacidad. Esta alumna recibe una ayuda y apoyo académico por parte de un docente tutelado. 
En el caso de Manuel Lema, la ayuda se traduce en un intérprete de lengua de signos “para poder acceder a las clases, a la información y así poder dirigirme a los profesores y poder preguntar en igualdad de condiciones que mis compañeros oyentes”. No obstante, el estudiante de Bellas Artes lamenta el cambio de un curso para otro del intérprete “lo que significa perder tiempo en adaptarnos el uno al otro, en enseñarle el vocabulario específico de Bellas Artes y hace que retrase mis clases y pérdida información. A cuyo objeto me gustaría seguir teniendo la misma intérprete el resto de los cursos y no cambiar más veces”.
Tanto Antía como Manuel valoran positivamente el apoyo recibido en la Universidad, aunque señalan aspectos que pueden mejorarse como una mayor agilidad en la tramitación de las ayudas.
Antía Francsico está trabajando en la creación de una asociación de asperger, Galitea, con apoyo de profesionales de psicopedagogía. n