VIGO

2.000 años de Vigo en un solar

Las últimas excavaciones en la parcela de la Oliva, 2-3 abarcan desde una necrópolis romana de más de veinte tumbas hasta 4 siglos del pazo de los marqueses de Valladares 

Los restos de la necrópolis romana y las cimentaciones halladas en el solar de la rúa Oliva 2-4-
Los restos de la necrópolis romana y las cimentaciones halladas en el solar de la rúa Oliva 2-4-
2.000 años de Vigo en un solar

El arqueólogo Juan Carlos Castro, de Anta de Moura, estudia y cataloga los restos hallados a comienzos de año en la última excavación realizada en el Casco Vello,situada en el solar que ocupa el pazo de los marqueses de Valladares, en la rúa Oliva, 2-4, en su confluencia con Laxe. “Se puede decir que en este espacio se resumen casi 2.000 años de la historia de esta ciudad”, apuntó en declaraciones a este medio.
Ayer, invitado por Amigos de los Pazos, impartió junto a la también arqueóloga Soledad Prieto, una charla sobre la importancia de este yacimiento, que comienza con un enterramiento romano, posiblemente de época cristiana. “El hecho principal es la propia necrópolis, en la que encontramos más de veinte tumbas, y de la que no se tenía noticias”. Así, Castro señala que es la primer espacio funerario que se identifica desde la localización de las estelas de la calle Pontevedra y Rosalía de Castro.
En esta ocasión no se descubrieron mausoleos, ni lápidas. “Sabemos que en algunas no había y en otras no se encontraron,por lo que es posible que se reutilizasen en construcciones posteriores”,  señala el arqueólogo. Sin embargo sí se detectaron diferencias de tratamiento y de rituales: “Hay incineraciones e inhumaciones, además se distinguen las más modestas y comunes junto a otras, en las que se detectaron vestigios de arquitecturas más complejas y mejor acondicionadas como si perteneciesen a algún notable”.
El solar sigue contando el transcurrir de sus años. Así, se detectaron nuevos extractos arqueológicos correspondientes a los cuatro siglos de ocupación del pazo de los marqueses de Valladares, desde el XVI hasta el XX. “Lo que tenemos fundamentalmente son cimientaciones de muros pertenecientes a construcciones previas, remodelaciones y añadidos que iban respondiendo a las necesidades de los habitantes; si somos capaces de interpretar su lectura nos permitirá completar la historia del edificio”, indica Castro, que reconoce que este edificio, hoy en rehabilitación, es uno de los más singulares del Casco Vello y aún con datos que descubrir.
Con el trabajo de campo finalizado, los arqueólogos se centran ahora en estudiar y catalogar los restos encontrados que pasarán a ser custodiados por el museo de Quiñones de León.n