VIGO

‘Varistín’, un muerto en el coche

El hombre cuyo cadáver fue hallado en el asiento de atrás de su coche en la plaza de la Industria se llamaba Evaristo Ramón Amieva Pontón, de 67 años. Natural de Posada, en Llanes, había vivido en Vigo 18 años. Ayer, fue enterrado

Su vehículo.
Su vehículo.
‘Varistín’, un muerto en el coche

Nació en Posada , una parroquia de Llanes en Asturias y desde hacía cuatro meses residía en el municipio de Lledias donde estaba rehabilitando su casa familiar tras regresar de Vigo. Se llamaba Evaristo Ramón Amieva Pontón, ‘Varistín’, y tenía 67 años. 
 La jubilación fue el motivo del regreso a su lugar de origen tras haber estado unos 18 años fuera, buena parte de ellos en Vigo, donde residía en la avenida de Atlántida. Antes, estuvo en Zaragoza y llegó a regentar una ferretería. El miércoles, su cadáver era encontrado en el interior de su coche, un Seat Altea, estacionado en una parada de autobús en la plaza de la Industria. Llevaba día y medio muerto dentro del vehículo, sentado en la parte de atrás con los ojos abiertos, sin que nadie se percatara del suceso. Así lo  afirman la Policía y el juzgado que dieron por cerrado el caso tras los resultados de la autopsia realizada al cuerpo y que fueron taxativos: “muerte natural”. 
En concreto, el informe forense refleja que ‘Varistín’ falleció a consecuencia de una hemorragia  digestiva. En lista de espera para operarse de la cadera, fue citado cuando ya había regresado a Asturias para someterse a la cirugía.
 Hace un mes aproximadamente que  le fue colocada la prótesis de cadera y todo apunta a que habría vuelto a la ciudad para una revisión cuando le sorprendió otra dolencia, una úlcera en el estómago que acabó en hemorragia mortal y que no había sido tratada a juzgar por el examen forense.
Sin indicio alguno de violencia, todo apuntaría a que el hombre se encontró mal mientras estaba en el coche y se sentó. Por qué lo hizo en la parte trasera si no se iba a tumbar o cómo es posible que el vehículo estuviera dos días mal estacionado en una parada de autobús son incógnitas que quedarán sin resolver como el hecho de que el coche presentara daños en la parte delantera  que impedían su circulación por carretera, o  que un conductor con una prótesis reciente de cadera y 67 años condujera desde Asturias a Galicia. Avisada la familia, una hermana y varios sobrinos, su cadáver fue trasladado hasta su lugar natal, donde ayer era enterrado con la respuesta a todas esas preguntas.n