MANUEL MOLEIRO PRESIDENTE DE M. MOLEIRO EDITOR

La vida de cine de un editor que alcanzó el arte de la perfección

fue el primer licenciado gallego en periodismo, planeta le compró su primera editorial y sólo publica 987 libros iluminados

Manuel Moleiro delante de uno de sus copias que reproducen fielmente el libro original.
Manuel Moleiro delante de uno de sus copias que reproducen fielmente el libro original.
La vida de cine de un editor que alcanzó el arte de la perfección

Sus padres trabajaban la tierra en San Facundo de Cea. El rotativo Londinense 'Times' definió los libros 'iluminados' que publica como "el arte de la perfección'. Entre la tierra y el cielo intentó primero ser cineasta y después se convirtió en el primer licenciado gallego de la historia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue el mejor vendedor europeo de la Enciclopedia Británica cuando todavía desgastaba codos en la facultad y el dueño de Planeta, José Manuel Lara, le compró en 1989 Ebrisa, su primera editorial. Ahora sólo publica 987 costosísimos libros que con el paso de los años quintuplican su valor. Ni uno más, ni uno menos. Se llama Manuel Moleiro, como la editorial que preside. Se siente orgulloso de haber nacido en Ourense, aunque la prensa catalana lo intente adoptar en cada referencia, y todo tiene una explicación. Es la vida de cine de un editor que alcanzó el arte de la perfección y conserva inmaculada una humildad que roza la candidez como hacen los que saben que su legado acabará convirtiéndolos en gigantes ante los ojos de los que saben percibir actos y hechos irrepetibles. Como sus libros. Ni uno más ni uno menos que 987. Empecemos por el primer capítulo. 

desGRACIA O SUERTE
"Los tiempos eran difíciles y por desgracia había que irse. Por desgracia o por suerte". En el lanzamiento al aire la moneda cayó de cara gracias a las cruces de los manuscritos de siglos pasados que se empeñó en copiar sin que se pueda notar la diferencia con el original en una vitrina. Antes de subirse a aquel tren que lo dejaría en Barcelona para intentar cursar cinematografía estudió en el por aquel entonces Instituto Masculino de Ourense ubicado en el barrio de A Ponte. De aquella época conserva a su mujer Reme, natural de Verín y madre de sus tres hijos, que estudiaba en el Instituto Femenino al lado del Jardín del Posío, a una distancia más que prudencial del género masculino para intentar espantar posibles tentaciones. "Mi idea inicial era estudiar cine, lo que me gustaba, pero por circunstancias acabé matriculado en Periodismo y más tarde en Cinematografía, pero comencé a trabajar con los libros y digamos que me fue bien. Aproveché todo el sacrificio que hicieron mis padres".

INCREÍBLE
Aquella primera promoción de la Autónoma fue singular, con profesores como Vázquez Moltabán impartiendo doctrina frente a la Escuela de Periodismo que estaba  manos de la Iglesia. "Eran los últimos años del franquismo, había gente muy politizada a la que les ha ido bien, y eso que nos miraban con lupa, porque era vocacional. Ahora en España se producen todos los periodistas que consume Europa en diez". Su reflexión es demoledora para el oficio más maravilloso del mundo, como definió García Márquez al embeleco de un oficio imprescindible y vocacional como la sotana. 
 El hijo de un esforzado labrador tenía que comer. "Comencé a trabajar en la Enciclopedia Británica y fui el comercial más importante de Europa aunque parezca increíble". Increíble también fue que Ebrisa, la editorial que fundó con unos socios que tenían la misma iniciativa que la de un folio en blanco, aunque aportaban el capital necesario, publicase libros ilustrados iluminados por textos de escritores como José Luis Borges, Julio Cortázar o Augusto Roa Bastos. "Planeta se enamoró de lo que estaba haciendo y un día comiendo con José Manuel Lara me preguntó cuánto quería por la editorial, yo no tenía ningún interés en venderla pero me tendió la mano y como gallego no le pude decir que no". Era el año 89. Tres antes del despegue definitivo de Manuel Moleiro. 
Los doce meses de 1990 los consumió decidiendo qué hacer, pero sus apuestas son siempre a libro ganador. "El 'Códice Latinianus' lo vendimos a 11.000 pesetas (poco má de 60 euros para los nuevos lectores) y ahora se está vendiendo en colecciones alrededor de los 10.000 euros". En el mercado sólo hay 987 copias. Ni una más ni una menos. "Nunca hice más de 987 copias ni aunque pudiese vender 3.000. Se tratan de ediciones limitadas y eso tiene su valor. "El 'Libro de las horas de Ana de Bretaña' lo saqué al mercado por 3.401 euros y se vendieron los últimos a 16.300 euros. Duplicó prácticamente su valor por cinco". Y el precio no es lo más importante. "Todo lo que yo hago hasta ahora se ha agotado", comenta Moleiro sin darse más importancia que la necesaria para sobrevivir en un negocio en el que se necesita el valor, el tacto y la vista de un cirujano cuando se enfrenta a una difícil operación. 

IDEA inicial
La idea de reproducir libros únicos comenzó a bullir en la etapa del instituto cuando conoció a Reme, como reflejan los cuadernos que sigue conservando como si se tratase de un manuscrito caligrafiado hace un porrón de años. "Me di cuenta de que cuando vas a un museo como del Prado, el British o el Louvre los cuadros están colgados para que los aprecie todo el mundo, pero los grandes tesoros como son los libros iluminados no; a veces ni siquiera los grandes especialistas tienen acceso a estas joyas. Tener un 'Breviario de Isabel la Católica' es complicadísimo, un 'Beato de Fernando I y doña Sancha' resultaba imposible y en aquel momento se estaba gestando la Exposición Universal  de Sevilla de 1992. Contacté con la Biblioteca Nacional, tenía prestigio como editor, quería hacer algo relevante y me dieron permiso para editar el 'Libro de las Horas de Carlos VIII y el 'Beato de Fernando I y doña Sancha'. Fue un éxito total y a partir de ahí he hecho muchas cosas a petición de los principales museos del mundo". 
Muchas pero hasta 987 copias. "El 7 es la perfección, Cristo dice que hay que perdonar 70 veces 7, 7 son las cabezas del apocalipsis, la percepción del mal, los planetas son 7 y los días de la semana también. Bíblicamente es la perfección". El 9 y el 8 que anteceden al 7 que componen las 987 copias que nunca se salta "ni aunque pudiera vender 3.000" surgieron de la búsqueda de una combinación sucesiva de números. Otra regla es que no hay límite de presupuesto para realizar el estudio de unos libros que podrían reemplazar al original sin que un experto se diese cuenta en un primer examen. La última regla inquebrantable es que Manuel Moleiro sólo hace réplicas de libros que no se hayan hecho nunca, como el Pergamino Vindel, en el que aparecen las 'Cantigas de amigo' de Martín Codax que recientemente estuvieron expuestas en A Coruña con otras joyas y el próximo año estará previsto que las puedan disfrutar en Vigo. El precio de salida al mercado es a un coste de 400 euros con el estudio "porque es algo emocional". Aunque no todo en la vida, si atendemos a los precedentes las copias podrían fácilmente quintuplicarse una vez que se agoten. "Todas mis ediciones son primeras, únicas e irrepetibles". Irrepetible e única también puede ser la vida  de un hijo de labradores, que desde San Facundo de Cea consiguió dar luz a unos tesoros que se encontraban ocultos para la mayor parte de la gente sin buena cuna ni padrinos, sólo con la tenacidad que tanto admira de los ourensanos para escribir una vida mejor que la que el destino les había caprichosamente asignado. De cine y letras. 

“Admiro la valentía de las personas que emigraron y pelearon por salir adelante"

¿Qué le sugiere la palabra Ourense? 
Ourense para mí es la emoción del origen, lo que soy, lo que siento y lo que llevo en el alma. 

¿Cuál es su rincón preferido? 
Al lado del Miño, ahí saltábamos al río desde el puente aunque parezca una locura. 

¿Qué es lo que más echa de menos? 
Pues yo le diría que a la gente, a los ourensanos y también a los gallegos. 

¿Hay algún restaurante o cafetería en el que se sienta especialmente bien ? 
Sí, el restaurante O Barazal en Maside, es imprescindible ir ahí. Yo creo que es el mejor restaurante de marisco que hay en España y curiosamente está en el interior. Es fantástico.

¿Cuántas veces piensa al día en su tierra? 
Sería atrevido decir que me suelo acordar en todo momento, pero es constante, sobre todo porque hablo gallego. 

¿Volverá? 
Sí, desde luego que volveré. Claro que sí. 

¿Qué ha aportado Ourense al mundo? 
Creo que muchísimas cosas, pero pienso que lo principal es la tenacidad de la gente. La gran cantidad de personas que emigraron por necesidad y pelearon por el mundo para salir adelante resulta increíble. Admiro su valentía y su tenacidad.

Aunque es joven, ¿dónde le gustaría ser enterrado? 
(Se ríe) No fastidiemos con eso, pero me gustaría que fuese San Facundo de Cea. 

Pregunta de examen para calibrar la ourensanía. ¿cuántos puentes hay en la capital? 
Bueno, ahora tiene un montón, pero yo me acuerdo cuando sólo eran dos. Tenga en cuenta que aunque vuelvo con frecuencia salí de Ourense en el año 1972. Creo que hay cuatro por lo menos. Espero no haber suspendido el examen (se ríe).