SOCIEDAD

El suicidio, "una tragedia de magnitud, invisible en España"

“Sabemos como prevenirlo, pero no lo hacemos”, apunta el presidente de la Sociedad de Suicidología

El doctor Anseán, durante su intervención en el primer congreso de la Sociedad Española de Suicidología.
El doctor Anseán, durante su intervención en el primer congreso de la Sociedad Española de Suicidología.
El suicidio, "una tragedia de magnitud, invisible en España"

“Sabemos como prevenir el suicidio, pero no lo hacemos". Esta es la denuncia del presidente de la Sociedad Española de Suicidología (SES), Andoni Anseán, ante una "tragedia de magnitud, pero invisible en España", que causa diez muertes diarias y suponer un gran reto para la salud pública.
Coincidiendo con la conmemoración, ayer, del Día Internacional de la Prevención del Suicidio, la SES acometió en Madrid su primer congreso, con la intención de dar visibilidad a un problema que termina con la vida de unas 4.000 personas al año. La mayoría de los suicidios se registran entre los 35 y los 60 años, aunque los ancianos ostentan una tasa cuatro o cinco veces superior y los jóvenes tienen los mayores índices de tentativa.
Según Aseán, los perfiles son muy distintos, y hay que abordarlos con políticas de prevención en los adolescentes, en tanto en el caso de los mayores "se debe incidir en señales de alerta del entorno".
El 90% de los suicidas tenían un trastorno mental diagnosticable, "lo que no significa que estuvieran diagnosticados", y en un 60% de los casos sufrían trastornos afectivos o depresivos. Por ello, el experto asegura que la salud pública afronta el reto de detectar ese riesgo suicida o ese trastorno afectivo a tiempo. Para poder hacerlo hay que "tener conciencia de que ese problema existe", lo que, a su juicio, no sucede en España, donde no hay sensibilidad ni política, ni sanitaria ni social.

problema de salud pública
Tras señalar que un 17% de los suicidas había visitado a su médico de cabecera el día en el que pusieron fin a su vida "y no para hablar de ello", apuesta por abordar este problema como cualquier otro de salud pública. Esto incluye la formación de profesionales, la coordinación entre instituciones, la preocupación de los implicados y la adopción de soluciones arquitectónicas en espacios públicos.
En este sentido, la ONG Teléfono de la Esperanza ha presentado j una proposición no de ley en el Congreso para la creación de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio,.
Andoni Anseán espera que su futuro no sea el mismo que el de la PNL que en 2012 presento UPyd y que "acabó en un cajón", y lamenta que "si no nos hemos puesto de acuerdo para actualizar una estrategia en salud mental no hablemos ya de una en prevención del suicidio. Ni está ni se la espera", sentencia.
Los expertos han alzado la voz para pedir que "se hable de suicidio para ayudar a prevenirlo", y el Teléfono de la Esperanza ha pedido que se elimine la "leyenda urbana que asegura que al hablar de suicidio se produce un efecto contagio". La ONG ha asegurado que el suicidio es una de las formas de morir más trágicas y dolorosas, ya que "se muere solo y el sufrimiento que se tiene que soportar previamente no es comprensible para los que no han vivido esa experiencia".