¿Debería ir a un psicólogo?

Hay problemas que pueden llevarnos a preguntar si nos hace falta ayuda externa.

¿Debería ir a un psicólogo?

Vivimos en una sociedad hiperconectada, en la que parece que entablar relaciones con las personas es muy sencillo. Sin embargo, la realidad muestra que cada vez hay personas que se sienten más solas, sufren problemas de ansiedad y otros, algunos muy profundos. 

Algunas pueden pensar que se trata de sentimientos normales, mientras que otras se preguntan si no será necesario pedir ayuda profesional.
Si te encuentras en una situación parecida y piensas en si te hace falta o no, aquí tienes una lista de posibles señales que indican que podrías necesitar la ayuda de psicologos Malaga.

Sentimientos de descontrol

Siempre hay cosas que se escapan de nuestro control. No podemos intentar organizarlo todo de tal manera que seamos capaces de prever cualquier situación. Los imprevistos suceden, y debe haber un espacio libre para lo que pueda ocurrir de forma inesperada.

Sin embargo, puede darse el caso de que sientas que todo lo que ocurre está fuera de control. Incluso en las cosas más cotidianas. Si tienes la sensación de que los acontecimientos del día a día siempre se descontrolan, podría ser un síntoma de que te hace falta ayuda.

Situaciones límite que no dejan de empeorar

Los problemas de pareja, familia o de trabajo de por sí no son un indicador de que tenemos que pedir cita con el psicólogo. Sin embargo, cuando nos encontramos en una situación extrema, que no somos capaces de solucionar o que incluso nos ha llevado a perder las ganas de hacerlo, sí que estamos ante un claro caso de problema que requiere que un especialista se ponga a trabajar.

Síntomas físicos

Expertos psicologos Fuengirola comentan que existen ciertos síntomas recurrentes que también son un indicador de que no puedes salir de la situación por tus medios. Sufrir ataques de ansiedad frecuentes, bien debido a una situación de estrés o sin que parezca haber un desencadenante, por ejemplo.

También se pueden sentir dolores diversos, dependiendo de la persona que los sufre, que después de un análisis se determina que no tienen ninguna causa física. En este caso, el dolor se encuentra en la mente, y la única forma de aliviarlo es un tratamiento emocional.

Pensar que se tiene a todo el mundo en contra

Lo que algunos han denominado “manía persecutoria” es una señal de que falta ayuda. Hay quien no deja de mirar a su alrededor, creyendo que desde el vecino de enfrente hasta una persona que se cruza por la calle tiene algún motivo oculto para estar enviando un mensaje de texto o hablando por teléfono. Algunos acaban recluyéndose en su casa y prácticamente no salen, porque están convencidos de que todo el mundo está en su contra.

El principal problema de este síntoma es que, si eres tú quien lo sufre, no lo vas a reconocer porque nadie puede hacerte entender que es así.

Ganas de acabar con la vida

Aún sin llegar al intento de suicidio, se puede tener la sensación de que no se aporta nada  y que la vida no tiene sentido. Esto hace que se tenga una existencia sombría, y que las ganas de que todo se acabe lleven a un estado de falta de ilusión, como apuntan psicologos Marbella. A veces puede ser necesario que alguien esté alerta por si esto lleva a algo más.

Estos no son los únicos indicadores de que hace falta ponerse en manos de un profesional. Aunque son los más notables. Si analizas tu situación de una forma realista, sin excusas, y detectas uno o más de estos síntomas, deberías hacer algo al respecto.