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Merkel se ve obligada a una negociación a regañadientes

La canciller busca una nueva gran coalición sometida a las exigencias de su ala más derechista 

Merkel, durante el mensaje de año nuevo a los alemanes.
Merkel, durante el mensaje de año nuevo a los alemanes.
Merkel se ve obligada a una negociación a regañadientes

nnnAngela Merkel cumplió ayer cien días al frente del Ejecutivo alemán en funciones, a la espera que el domingo se abran las negociaciones para formar una nueva gran coalición con los socialdemócratas y sometida a las exigencias de su ala más derechista. Porque la entrada del nuevo año no ha dado nuevo brío a una constelación de gobierno que no despierta entusiasmo ni entre el bloque conservador de Merkel ni entre los socialdemócratas de Martin Schulz, sino que se contempla con resignación para evitar nuevas elecciones.
La canciller advirtió ya en su mensaje de Año Nuevo que Alemania no puede permitirse seguir por tiempo indefinido en esa situación ("el mundo no espera por nosotros", dijo). El próximo fin de semana empezarán las conversaciones, tras fracasar su intento inicial de formar una coalición con liberales y verdes.
Para llegar a esa primera cita se ha tenido que vencer el rechazo inicial de Schulz a reeditar una gran coalición, lo que ha costado su tiempo y ha minado además la credibilidad de Merkel, a la que los medios alemanes ven ahora abocada a un "crepúsculo político".
Antes de esa reunión quedarán de nuevo en evidencia los disensos entre los tres partidos, tanto en política europea como en materia de refugiados, con Baviera como escenario, el estado federado por el que ha entrado la mayoría de los 1,3 millones de peticionarios de asilo que ha recibido el país desde el año 2015.

Convención de Reyes Magos
En el convento bávaro de Seeon, la Unión Socialcristiana de Baviera acometerá a partir de mañana su convención de Reyes Magos, a la que está invitado el primer ministro húngaro, el conservador nacionalista Viktor Orban. Es un visitante habitual de las grandes citas del partido y amigo político de Seehofer, pero se ha convertido en un elemento incómodo para la Europa de la cohesión que quiere impulsar el presidente francés, Emmanuel Macron, y a la que se adhiere Schulz como clave para revitalizar el motor franco-alemán. Orban representa, además, la línea dura hacia los refugiados que el partido quiere integrar en su programa de cara a las elecciones regionales, que se prevén estarán marcadas por el auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania.
La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) propondrá en su convención recortar las ayudas a los refugiados y reforzar la vigilancia sobre los peticionarios de asilo menores de edad. "Alemania no puede seguir siendo un punto de atracción para refugiados de todo el mundo" ni acoger a "cachorros del yihadismo", defendió ayer su líder en el Parlamento federal, Alexander Dobrindt.
El partido pretende hacer frente así al ímpetu de la la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), principal beneficiado de la caída del electorado de la que durante décadas ha sido la formación hegemónica en el próspero y conservador estado de Baviera. De hecho, en las generales del 24 de septiembre, la CSU obtuvo un 38 por ciento de los votos en su región, un porcentaje que envidiaría a escala nacional la CDU de Merkel, que cayó al 33, su segundo resultado más bajo desde 1949, pero que para la formación de Seehofer sabe a poco. n