CASO DIANA QUER

La falta de pruebas y la coartada de su familia retrasaron la detención de 'Chicle'

La Guardia Civil sospechó  de él desde hace un año por el caso de Diana Quer pero no lo detuvo porque era "un criminal ágil": ató bloques de cemento al cadáver en el pozo. El coche y el móvil, claves en la resolución.
 

Jambrina Rodríguez y Sánchez Corbí, ayer durante la explicación en A Coruña.
Jambrina Rodríguez y Sánchez Corbí, ayer durante la explicación en A Coruña.
La falta de pruebas y la coartada de su familia retrasaron la detención de 'Chicle'

El autor confeso de la muerte de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey, se convirtió en noviembre de 2016 en el principal sospechoso de la desaparición de la joven madrileña, que se había producido en agosto. Si no se le detuvo antes fue por falta de pruebas, según explicó ayer en A Coruña el coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbi, que añadió que el apodado el Chicle les llevó hasta el cuerpo de Diana porque se quiso "liberar" del secreto para "reparar el daño causado", aunque "la parte de lo que hizo no la quiere asumir". Asimismo, el coronel jefe de la Comandancia de A Coruña, Francisco Javier Jambrino, remarcó que la detención se precipitó debido a una "grave filtración en prensa", que hizo que la Guardia Civil, que mantenía un seguimiento sobre el ahora detenido, se viese "obligada a reaccionar rápidamente".
Sánchez Corbí detalló que la investigación arrancó pronto, aunque al principio no sabían si había delito: "No hay sospechoso, no hay móvil, no hay cuerpo, no hay nada". No obstante, "se empezó a actuar muy pronto, al principio se corre mucho porque no sabemos qué ha pasado, piensas en salvar una vida si todavía estuvieras a tiempo de salvarla", continuó.
El trabajo se desarrolló en cuatro ejes, vehículos, telefonía, feriantes y "el malo que se ha encontrado allí a una chica y se la ha llevado", con la única pista de los puntos que recorrió el teléfono de Diana aquella noche desde las 2.42 hasta las 2.58 horas.

Un descoocido
Los investigadores no encontraron nada en su entorno, por lo que concluyeron que "lo que puede haber ocurrido es que un desconocido, sin vinculación con ella, la abordase de manera imprevista y casual" y dudaron de si había "actuado solo o acompañado", pues es más probable que prosperase un rapto perpetrado entre varias personas, aunque ahora presuponen que el Chicle lo hizo en solitario.
Por la investigación sobre vehículos, los agentes barajaron tres posibilidades, un coche descartado, otro con remolque y otro que nunca se identificó hasta averiguar, posteriormente, que pertenecía al ahora investigado. "El Chicle tenía un cincuenta por ciento de probabilidades de haber sido él", recalcó Corbí.
Supieron, además, al localizar el teléfono de la víctima en Taragoña el 27 de octubre de 2016 que "había sido un secuestro, que el que sea la ha llevado por la fuerza y que el que sea ha tirado el teléfono a la ría", por lo que era "alguien relativamente profesional en el mundo de la delincuencia". La Guardia Civil confirmó entonces que la ubicación de los móviles de Abuín y Quer coincidía, lo que lo llevó a convertirse en el "principal sospechoso" en noviembre de 2016.
Mientras no estaba claro si habría actuado solo o acompañado, empezó "el trabajo operativo sobre él. Es un profesional de la delincuencia en un terreno que domina, difícil de trabajar. Se mosquea y cree que lo van siguiendo. En un entorno que domina, lleva ventaja y nosotros no", reconoció.

Abuín comete un fallo
Incluso, el 24 de noviembre, Abuín llamó a un agente de la Guardia Civil, al que preguntó: "Creo que me están siguiendo, ¿tú sabes por qué?". "Pretendía saber qué sabíamos. Ahí cometió un fallo. Dijo que la noche en cuestión estuvo con su mujer en las fiestas de A Pobra. Él se situó en el escenario. El 30 de noviembre los citamos a declarar como testigo a él y a su mujer. Él se equivoca, dice que sale a robar gasolina, no se sitúa en A Pobra, comete un error".
El 19 de abril de 2017 se archivó la causa de manera provisional, por lo que los investigadores se quedaron con menos herramientas, pero prosiguieron su trabajo hasta que en noviembre no tuvieron "ninguna duda" y estaban "absolutamente seguros" que Abuín, un "criminal muy avispado", era el responsable de esta desaparición. Su detención no se produjo en ese momento porque los agentes necesitaban cerrar el caso por completo antes de hacerla.
Durante el proceso, la presión mediática fue "minando" al único arrestado, que en un momento, reltó Corbí, "pierde una base muy fuerte, que es la que lo tenía atado al secreto", pues su mujer y sus cuñados reconocen que habían declarado que estuvieron juntos aquella noche por indicación del propio investigado.
Asimismo, el coronel de la Comandancia de A Coruña, Francisco Javier Jambrina, afirmó que ve "imposible" que la causa de la muerte de Diana se debiese a un atropello. 
Prosiguió el relato asegurando que a las 23.30 horas, Abuin pidió que llamasen a su abogado, que "deseaba declarar", y dio una versión en la que situó el cadáver en la nave de Rianxo en la que fue hallado. Allí encontraron un depósito de agua potable con una boca de 1,5 metros de diámetro y unos diez metros de profundidad, tapada por una losa de hormigón de unos diez centímetros y con una pequeña tapa por la que fue arrojado el cuerpo. "Aunque alguien hubiera entrado por allí no lo habría visto", aseguró Jambrina Rodríguez, que concretó que el cuerpo "tenía "atadas por la cintura y los hombros dos cuerdas con dos ladrillos de hormigón". Ese cuerpo cuyas pruebas de ADN demostraron que era el de Diana Quer.