PIRAGÜISMO

Germade solo piensa en las medallas de Tokio 2020

El palista cangués se ilusiona con el gran potencial del nuevo equipo español de K4

Rodrigo Germade (d.) tras la victoria en el Campeonato de Europa de Belgrado en K4 500.
Rodrigo Germade (d.) tras la victoria en el Campeonato de Europa de Belgrado en K4 500.
Germade solo piensa en las medallas de Tokio 2020

El piragüista cangués Rodrigo Germade logró el domingo el oro en el Campeonato de Europa de Piragüismo Sprint en la modalidad olímpica de K4 500. El palista del UCAM Murcia logró la medalla junto a Saúl Craviotto, el lucense Cristian Toro y Marcus Cooper.
"Supimos mantenernos todo el tiempo en nuestra estrategia y no entramos a trapo con Alemania", así define el de O Morrazo la victoria en la final de K4 500. El primer puesto llegó tras una regata trepidante, en la que se impuso la embarcación española tan solo por 14 milésimas de segundo. Este éxito motiva aún más al equipo nacional, con la vista puesta en los Juegos Oímpicos de Tokio 2020.
"En el ciclo olímpico anterior luchábamos por la clasificación y sabíamos que teníamos que hilar muy fino para lograrlo. Ahora mismo el K4 de España tiene otro nivel, un poco más alto. Eso nos deja en un lugar muy privilegiado para luchar por la clasificación y soñar con una medalla", señala el piragüista de Cangas. Germade ya estuvo presente en los Juegos de Río 2016, en la modalidad de K4 1.000. 
Sin embargo, es el único piragüista que se mantiene en el kayak. Javier Hernanz, Óscar Carrera y Íñigo Peña fueron sustituidos por Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper, evidenciando un salto de calidad tremendo. En Brasil, el K4 1.000 español lograra el diploma olímpico al finalizar la prueba. Para Tokio y en la distancia de 500, las expectativas se fijan en el podio. "En este ciclo pasa lo mismo que en el anterior, somos un barco muy constante que siempre cumplimos, aunque esta vez estamos un paso por delante", apunta Rodrigo Germade.
La meta del cangués es clara: estar en los próximos Juegos Olímpicos. Para eso, una única cita marcara el destino del piragüista, el Mundial de Piragüismo de 2019. En esta competición, los siete primeros equipos europeos tendrán el billete a Tokio asegurado. A priori, este requisito no debería suponer una dificultad importante al conjunto español, aunque el cangués prefiere ser prudente: "El 1.000 es un poco más exigente que el 500 por el nivel y las características de la distancia. Un K4 lleva una velocidad muy alta y las variaciones son relativamente pequeñas como para que haya diferencias grandes al acabar. Todo se consigue por los pelos. Nunca se sabe como puede acabar la cosa. Es relativamente fácil, pero no tanto". 
Además de la medalla de oro en K4 500, Rodrigo Germade y Marcus Cooper consiguieron la presea de plata en K2 500. Una hazaña que se ve multiplicada porque tan solo tuvieron 90 minutos entre ambas pruebas para recuperarse físicamente: "Se notó bastante porque es una prueba que tanto él como yo dominamos muy bien. Disfrutamos mucho compitiendo, aunque como teníamos bastante cansancio del K4, no conseguimos salir como siempre. Tuvimos que ir de menos a más y al final pudimos salvar los trastos", explica el doble medallista del Europeo de Belgrado.
El K2 500 actualmente no es una prueba olímpica, a pesar de serlo hasta Pekín 2008. Sin embargo, ayuda también al K4 porque en esta embarcación Germade ocupa la plaza cuatro y Cooper la tres. "Es una modalidad que a mí me encanta. Además es muy probable que acabe siendo olímpica de nuevo. Nos viene muy bien porque nos complementa el K4", apuntilla el olímpico de Cangas.n