BALONMANO LIGA ASOBAL

Feliz último capítulo

Javi Díaz, a los 43 años, disfruta la temporada de su despedida de Asobal en el Valladolid

Javi Díaz, aplaudido por sus compañeros en un partido de esta campaña.
Javi Díaz, aplaudido por sus compañeros en un partido de esta campaña.
Feliz último capítulo

Javi Díaz exprime sus últimos partidos en la Liga Asobal a punto de cumplir los 43 años. Desde el verano pasado tiene decidido dejar la máxima categoría del balonmano español al final de la presente temporada para "volver a casa". El rosaleiro lo hará tras cumplir 500 partidos en la primera división de España el próximo 31 de marzo ante el Guadalajara. 
"En unos días cumplo 43 años y en mes y medio nacerá mi hijo. Mi mujer está en Vigo y es el momento de dejar esto y volver a casa. No estaré a este nivel, pero al final de temporada me plantearé el seguir o no. Algunos equipos ya me llamaron, pero hasta mayo nada, ahora estoy centrado en terminar aquí y disfrutar al máximo", expresa el guardameta. 
Una situación familiar que ya marcó los últimos años de su carrera. "Cuando dejé el Octavio me fui a Villa de Aranda porque estaba mi esposa allí por trabajo y después a Valladolid. Este último año pudo regresar a Vigo, pero yo me quedé para estar la última temporada y disfrutar al máximo", explica. Lo hace en cada encuentro y en cada entrenamiento hasta el punto de firmar una temporada notable. Es el guardameta de referencia en el Huerta del Rey y la estadística de Asobal indica que está en el 31% de eficacia. Palabras mayores. "Si es por números o por cabeza, podría jugar uno, dos o tres años más. Físicamente, nunca tuve lesiones graves y me encuentro bien. Pero prefiero dejarlo así, con un buen sabor de boca. Juego hasta los 43 y a un nivel bastante alto. Siempre es mejor así que terminar arrastrándose por las pistas. Voy a dejar la élite en un buen momento y en el momento que yo decido", expresa Javi Díaz. 
Comenzó en la máxima categoría hace más de veinte años, en la campaña 1993/1994 con el Octavio. "Curiosamente debuté en Valladolid. De aquella veías que la gente se retiraba con 30 o 35 años. Ahora todo ha cambiado, la preparación física es distinta y la gente también se cuida más. Aún así, nunca pensé que iba alargar tanto mi carrera y menos a un buen nivel y poder terminar en Asobal", rememora el portero.
De hecho, Javi Díaz nunca militó en equipos grandes. Su carrera estuvo marcada por formaciones gallegas que peleaban por no descender o ascender desde la segunda categoría. Teucro, Chapela, OAR Coruña, Octavio, Cantabria, Villa de Aranda y, por último, Atlético Valladolid. 
Por este motivo, recuerda que "los ascensos los recuerdas con cariño o la semifinal de Copa del Rey a la que llegamos con el Teucro contra el Barcelona. De todos los clubs me llevo algún momento para el recuerdo. Los ascensos fueron bonitos, pero tengo tantos...". El portero, natural de O Rosal, reconoce que la morriña le pudo en muchos momentos porque "tuve opciones de ir al extranjero, pero me pilló en los buenos momentos de España. La diferencia de dinero era muy poca. No sé si es por ser gallego, la morriña o lo que sea, pero no cuajó porque realmente no lo valoré en serio. La última opción me llegó el verano pasado, que también tuve una oferta de Francia, pero no me llamó jugar fuera. Igual fue por el momento, pero nunca me llamó". 
Hubo muchos instantes para recordar pero también días peores y sobrevivir en una crisis económica, especialmente grave en el balonmano. Javi Díaz reconoce lo sucedido y también hace autocrítica: "Los jugadores también hicimos cosas mal. Te daban cuatro en otro lado cuando sabías que donde estabas ibas a cobrar dos seguro. Después, a mitad de año, los cuatro ya los dejabas de cobrar... Unos lo hacían mal por ofrecer y otros por aceptar". 
En todo caso, la situación resultó más compleja. El guardameta la explica y también percibe un punto de inflexión porque "las cosas se estaban haciendo mal y unos y otros las aceptamos. Todos fuimos culpables. Falló el ladrillo y hubo problemas. Y muy gordos. Ahora, hay más seriedad. Los jugadores tienen contrato y seguridad social. Cada vez menos gente se está yendo fuera, especialmente los jóvenes. También están volviendo otros, salvo los de máximo nivel, que cobran cantidades que aún no se les puede pagar aquí. Poco a poco, se está arreglando". 
Se enfrentó a jugadores que ya son leyenda en el mundo del balonmano. Como portero, a lanzadores implacables de los que "había tantos...". Pero recuerda por su calidad a dos: "Me gustaba mucho Mijail Jakimovic (Teka) y también Olafur Stefansson (Ciudad Real). Siempre digo que era como Zidane en fútbol. Muy elegante, un jugador que me encantaba". 
Del joven Javi Díaz hasta la actualidad "apenas quedan jugadores. Que recuerde, Diego Camino. Coincidí con él en el Teucro y ahora llevamos las últimas seis juntos,  tanto en Aranda como en Valladolid. Seguro que hay alguno que me olvido, pero con 43 años, quedan pocos". 
Entre las muchas cosas que cambiaron entre el año 94 y el 2018 está el 'scouting' del contrario: "Antes iba con las cintas VHS en la mochila para ver  los vídeos. Incluso me los llevaban al hotel y tenía que andar con el reproductor allí. Ahora te pasan todo en un 'pendrive' al llegar al entrenamiento y lo ves en el ordenador. Lo que ha cambiado...". Eso sí, a los 43 años, mantiene la costumbre e incrementó los minutos de vídeo porque "antes incluso lo hacía menos porque ya conocía a los jugadores. Pero ahora, como hay muchos jóvenes, ya no los conozco. Tengo que volver a ver el vídeo porque son nuevos". 
Sobre la actualidad de sus equipos de formación, prefiere no hablar del Octavio y se muestra ilusionado con el Atlético Novás: "Solo jugué hasta juveniles allí y verlos es una maravilla. Está el pabellón lleno y tienen medio equipo de la localidad, una gozada. Que puedan jugar el play-off por ascender es una alegría". 
Javi Díaz apura sus días en Asobal en Valladolid, plaza histórica del balonmano español: "La media de espectadores es de 2.000 personas. Estoy disfrutando. Jugar tres temporadas aquí y terminar así en Asobal, te deja un gran sabor de boca".n