BALONMANO DIVISIÓN DE HONOR

Un adiós con poso

Las eliminaciones coperas de Guardés y Porriño suponen un revés que en el primer caso inciden en un futuro dibujado incierto

Estela Doiro y Anthía Espiñeira se abrazan al final del partido del pasado sábado en A Sangriña.
Estela Doiro y Anthía Espiñeira se abrazan al final del partido del pasado sábado en A Sangriña.
Un adiós con poso

Siete años después, la fase final de la Copa de la Reina no contará con un representante gallego. Las eliminaciones tanto de Mecalia Atlético Guardés, a manos del Elche, como de Godoy Maceira Porriño, ante el Granollers, certificadas el pasado sábado dibujan un panorama extraño para Galicia, denotando la trascendencia que estos dos proyectos han tenido en los últimos años. Porque de esas seis últimas ediciones coperas, en cuatro la representación fue doble.
El hecho de perder uno de los objetivos de la temporada de ambos conjuntos ha supuesto un golpe del que ambos se reponen estos días, uno con más revuelo que otro. Porque el Guardés ha aprovechado el momento para volver a poner sobre el tapete la cuestión de la supervivencia futura de un proyecto que hace dos campañas trajo para Galicia el título de División de Honor. José Manuel Silva, a la sazón presidente de la entidad y gerente de la firma patrocinadora, lo tiene claro: "El patrocinio seguirá lo que queda de temporada y la que viene.  No más. La empresa puede sostenerlo porque da dinero y a mí, como gerente, sólo me queda dar las gracias a los trabajadores porque generan unos beneficios que permiten mantener al club".
No entiende el máximo mandatario del Guardés que algunas instituciones no presten más atención a un club que trabaja tanto en la élite, con el histórico título de Liga logrado, como en la base, que ha crecido de forma exponencial. "Cuando nos vayamos, les dejaremos el club si lo quieren. Y entonces sí que tendrán que buscar apoyos", dice. Cifra los apoyos de Concello y Deputación en 35.000 euros cada uno, "y eso ya se nos va entre seguridad social y el viaje a Krasnodar". Lamenta que el ente provincial no preste más atención a un equipo femenino que pelea en Europa y cree ilustrativo que "sólo tres de los 17 concejales guardeses son socios".
En esta tesitura, valora como "un golpe" la eliminación, pero enseguida aclara: "Somos un equipo de pueblo que pelea con equipo que tienen el doble de presupuesto. Porque hayamos traído un título al vértice de Galicia no se nos puede exigir uno cada año".

Ausencias notables
Con más tranquilidad, al menos en cuanto a futuro, acepta la eliminación el Porriño. Abel Estévez, su presidente-entrenador, no oculta que en lo que va de temporada "hemos estado por debajo de nuestras posibilidades". Pero lo explica en base a razones deportivas: "La baja de Sara Gil nos obligó a replantear el equipo a mitad de temporada. Echamos de menos sus goles y, además, en las últimas semanas hemos tenido las importantes lesiones de Cacheda y Iasmin. Al menos, la primera retornará esta jornada y la segunda, la siguiente".
Porque el conjunto porriñés todavía se fija metas para el resto del curso: "Lo primero es asegurar la permanencia. Y, después, acabar entre las ocho primeras para ser cabeza de serie en la Copa la próxima temporada". Futuro.n