CELTA

El plan renove celeste pendiente

Aspas apunta a una próxima reunión con el Celta, que debe decidir si acomete otras renovaciones y mejoras

Iago Aspas inicia carrera con balón durante el entrenamiento de ayer con Brais a su espalda.
Iago Aspas inicia carrera con balón durante el entrenamiento de ayer con Brais a su espalda.
El plan renove celeste pendiente

Después de la descompresión post mercado, los clubes tienen que ponerse a trabajar enseguida en la planificación a corto y medio plazo. En esas anda el Celta, con varios temas sobre la mesa. Y no sólo los correspondientes a los futbolistas sobrantes de un plantel excesivo con 24 componentes –en especial, Radoja, Jozabed y Mazan–. También hay que valorar la posibilidad de renovar y/o mejorar el contrato de algunos de los jugadores del vestuario.
En este sentido, mención especial merece Iago Aspas. No porque el club no haya estado pendiente de su despegue, ya que mejoró el contrato del moañés en abril de 2017 y fijó su final hasta 2022, sino porque el crecimiento del pichichi continúa siendo exponencial. De hecho, el propio morracense deseó ante los micrófonos de la Radio Galega el pasado jueves una reunión cercana con el club para hablar sobre su futuro en la entidad, deseado quedarse "hasta el centenario (2023) como poco". Ya el pasado curso una voz autorizada del vestuario como el capitán, Hugo Mallo, defendió la idea de que había que volver a valorar al referente celeste, cuyo paso por el Mundial habrá aumentado su valor de mercado.
Para hallar este valor, se puede apuntar a la cláusula de rescisión de contrato (40 millones). Pero hay más vectores. La firma especializada transfermarkt, en su última actualización del pasado mayo, fija una cantidad de 25 millones de euros, la más alta de la carrera del moañés y la más alta de toda la plantilla celeste. Y en ese momento todavía no había ido al Mundial de Rusia, donde España no brilló pero el céltico sí.
Con todo, el de Aspas no es el único caso que puede invitar a una revisión. Ya sucedió el pasado curso con Stanislav Lobotka, al que se le mejoró el contrato tras apenas medio año en Vigo para elevar la cláusula a 50 millones. Con Fran Beltrán despuntando, un movimiento similar no sería una locura. Tal supuesto ya está cubierto con otros jugadores que han sonado en el mercado como Pione Sisto o Maxi Gómez, aunque el Celta juega con la baza de que el uruguayo ya tiene la cláusula en 50 y contrato hasta 2022 y el danés en 40 y hasta 2021.
No se mueven por estos mismos derroteros los casos de Gustavo Cabral y Sergio Álvarez, los dos únicos que terminan su relación contractual al final del presente curso. Los dos veteranos futbolistas –de 32 años– no han recibido oferta de renovación pese a que han empezado la campaña formando parte del once inicial.
Por último, una política que ha tenido el Celta en los últimos meses ha sido la de renovar a buena parte de sus canteranos. Con Brais Méndez fue hace justo un año, cuando empezó a contar para Juan Carlos Unzué. Pero a Rubén Blanco y Hugo Mallo los ha renovado este mismo verano, siendo especialmiente significativa la del marinense, que pasa a estar entre los jugadores del Celta mejor pagados. Un trono que ostenta Iago Aspas.n