DIVISIÓN DE HONOR EN SILLA

Orgullo e incertidumbre

El Amfiv cierra la temporada satisfecho con lo realizado pero con dudas sobre el futuro

Agustín Alejos lanza a canasta en el último partido del Amfiv en Bouzas esta temporada.
Agustín Alejos lanza a canasta en el último partido del Amfiv en Bouzas esta temporada.
Orgullo e incertidumbre

Una quinta plaza final empatado a victorias con el cuarto clasificado sería, a todas luces, un gran resultado para una temporada en la que el Amfiv partía con miras mucho más modestas dada la escasez de efectivos a la que tuvo que hacer frente durante todo el ejercicio. Pero el gen competitivo de la plantilla viguesa hace que sea inevitable que se lamente de haber cedido ese puesto en la final a cuatro en el último segundo del último partido, el disputado el pasado sábado. Con todo, esa rabia no oculta el orgullo de haber completado una temporada para el recuerdo, compitiendo cara a cara con los mejores y logrando victorias de gigantesco mérito, como las dos sumadas ante el Amiab Alabacete –en Copa y en pista manchega– o la conseguida a domicilio ante el Ilunion.
"No podría estar más orgulloso", desvela César Iglesias, técnico del conjunto vigués. "Mucha parte del mérito de lo que hemos hecho es de César", comenta Agustín Alejos, internacional vigués y uno de los baluartes del equipo. En el intercambio de piropos se vislumbra la clave de lo sucedido: el grupo.
El entrenador lo tiene más que claro. "A pesar de estar en inferioridad de condiciones con nuestros rivales, la cohesión del grupo y la fortuna de no haber tenido lesiones nos ha permitido competir a nuestro máximo nivel, que es lo que se debe pedir en el deporte profesional", reflexiona Iglesias.
Obviando ese último tiro que no entró el pasado sábado, el responsable del banquillo del vigués pone el foco en que "el equipo ha logrado verdaderas heroicidades, como los triunfos ante Ilunion o Alabacete, con una plantilla muy corta. No les puedes achacar nada al grupo. Porque cada vez que se les ha dado por muertos han vuelto a demostrar su calidad".
Alejos también lo tiene claro. Lo logrado, pese a no haber alcanzado la final a cuatro "por errores nuestros más que por virtudes de los rivales", es "un éxito. Haber peleado hasta el final lo es, teniendo en cuenta las dificultades. Hubo partidos que se escaparon por detalles y tal vez, si hubiésemos tenido un par de cambios más, no se habrían ido". Con todo, al vigués no le gustaría quedarse con el "y si esto, y si lo otro. Lo bueno es que somos un equipo".
Desde ese punto de partida, tanto Iglesias como Alejos miran al futuro con incertidumbre. Los dos desean prolongar la convivencia grupal que tanto bien ha provocado humana y deportivamente. Pero saben de las dificultades del club y esperan acontecimientos. "Si el club quiere que siga, seguiré", afirma rotundo el entrenador. "La idea, tanto de Shelley –Cronau, su pareja y otra de las integrantes del equipo, que ahora viajara a Australia para jugar la liga por obligación federativa al ser internacional– como mía, es quedarnos", asegura firme el jugador.
A partir de ahí, los matices. "Dependerá de si el club encuentra un patrocinador para competir a buen nivel. Tampoco quiero complicarle la vida al Amfiv. Al final, depende más de él que de mí", dice Alejos. En esa línea, Iglesias recuerda que "la profesionalización del básket en silla en los últimos años nos ha hecho daño. Ha sido habitual que nos lleven jugadores. Y es lógico, teniendo en cuenta que somos el segundo presupuesto de la categoría. Habrá que esperar. Parece que el verano será largo".n