CELTA

La memoria vence al presente

Berizzo mantiene su aura en el Celta, plantilla incluida, mientras en Sevilla se duda de él desde dentro y desde fuera

El portero Rubén Blanco guarda un grato recuerdo de Berizzo.
El portero Rubén Blanco guarda un grato recuerdo de Berizzo.
La memoria vence al presente

El recuerdo es dulce. Con el paso del tiempo, el olvido se suele llevar la parte mala y prevalece la buena. En el Celta, hablar de Eduardo Berizzo es hablar de victorias enormes ante los grandes, de dos semifinales de Copa, de una semifinal de Liga Europa, de un equipo corajudo y entretenido. El propio Celta o su club anterior, el O'Higgins chileno, felicitaban ayer al técnico por su 48 cumpleaños. Pero antes, hubo clarooscuros. Y en esa etapa se encuentra ahora el argentino en su nueva aventura en el Sevilla, rival céltico el próximo sábado.
En la capital hispalense se duda de casi todo. La mayor exigencia aumenta la presión cuando los resultados no son inmediatos. Se duda, por ejemplo, del nivel de entrega del vestuario sevillista al discurso y a la idea estajanovista del Toto, cuando en Vigo el vestuario se pronunció en numerosas ocasiones a favor de su renovación en el banquillo vigués el pasado verano. Es la diferencia entre un equipo en el que Berizzo y sus colaboradores calaron y en otro en el que todavía están entrando.
Porque ese beneplácito sobre el legado de Berizzo, más generalizado cuanto más tiempo pasa, se mantiene en una plantilla a la que dirigió prácticamente en su totalidad. "A nivel de logros, ha sido de los mejores entrenadores de los últimos tiempos en el Celta. Semifinales de Copa, semifinal de la Liga Europa, buenas clasificaciones en Liga... Creo que siempre hay que recordar a Berizzo como se debe, como un grandísimo entrenador que logró grandes resultados aquí", señaló ayer Rubén Blanco.
La palabra del meta de Mos tiene especial valor pues las tres temporadas del técnico argentino en Vigo no fueron para él especialmente positivas, con Sergio Álvarez por delante de él la mayoría del tiempo, ya sea por decisión técnica o por lesiones propias. "Tengo buen recuerdo de él. Me ayudó y me enseñó mucho. Cuando llegó yo era muy joven y era prácticamente mi primer año al cien por cien con el primer equipo. Siempre le voy a estar agradecido tanto a él como a todo el cuerpo técnico", abundó el mosense.
Rubén reconoce en su día a día ese poso que dejan los buenos entrenadores. "Siempre quedan cosas de los entrenadores anteriores. No somos máquinas que al llegar un técnico nuevo resetamos todo y hacemos lo que el míster nuevo manda solo. Todos los entrenadores te enseñan cosas y hay que quedarse con las mejores que te enseña cada uno para ser mejores jugadores", comentó.
Lo que no le gusta al portero celeste es que cuando los resultados no sean buenos salga a colación el nombre de Eduardo Berizzo: "Vamos en línea ascendente y por perder un partido no hay que hablar de otros entrenadores, de otros jugadores o de echar de menos a nadie. Estamos haciendo las cosas bien. Parece que hay mucho pesimismo".

La marca al hombre se versiona en Sevilla

A Eduardo Berizzo no le gustaba un ápice en Vigo que se le preguntase sobre el marcaje al hombre. Por la reiteración y porque consideraba que era simplificar, a veces hasta el absurdo, su sistema de juego. En Sevilla sigue matizando la cuestión y sigue sin gustarle que se le ponga tal etiqueta que, además, es menos clara. En la capital hispalense se habla de un marcaje mixto, con menos exigencia en la marca o con éstas mucho más a expensas del rival o de los propios nombres.
Los resultados y el rendimiento de algunos de sus jugadores han obligado al Toto a variar su apuesta táctica inicial. De su habitual 4-3-3 ha pasado a un 4-2-3-1 o un 4-4-2. Es decir, de su tradicional pivote defensivo se ha ido a un doble pivote formado, principalmente, por N'Zonzi y Pizarro. Con él, frenó la sangría de goles recibidos ante Spartak y Valencia. Pero sigue teniendo el debe de los goles marcados (12 en 11 jornadas en Liga) y se le afea que juegue con un solo delantero y no con dos.
Mientras, en el Celta se preparan para medirse a un equipo que defienda muy parecido a como lo hacía el conjunto vigués las últimas temporada. Porque los célticos no están acostumbrados a contrarrestar una defensa al hombre. "Conocemos bastante bien lo que hace Berizzo y en ese sentido no nos va a sorprender nada. Pero aparte de eso también influyen los jugadores y ellos tienen una grandísima plantilla", dijo ayer Rubén. El meta entienda que a su ex técnico le esté llevando tiempo convencer en su nuevo equipo: "Que el Sevilla juegue como lo hicimos nosotros no se consigue en dos días. Con nosotros estuvo tres años y no jugábamos igual el primero que los dos últimos".n