FÚTBOL SALA

La seguridad de un guerrero

Pola, estrella de España en la Eurocopa, dio un ultimátum a su madre con 16 años: "si no me dejas ir al Lobelle, escapo"

Agachado, segundo por la izquierda, en el Coia de fútbol sala.
Agachado, segundo por la izquierda, en el Coia de fútbol sala.
La seguridad de un guerrero

Adrián Alonso Pereira, 'Pola' (Vigo, 1988), se ha convertido en el principal referente de la selección española de fútbol sala en la actual Eurocopa tras marcar los goles de la victoria ante Azebaiyán en octavos de final (1-0) y frente a Ucrania en cuartos (1-0), y anotar también uno de los cinco que España endosó a Kazajistán en la semifinal, que se resolvió en la tanda de penaltis tras el 5-5 con el que terminó el partido.
Pero para llegar a ese estatus, el ala-cierre vigués ha desarrollado una larga carrera que comenzó en el barrio de Coia y que ha estado marcada por un fuerte carácter y una gran seguridad en sí mismo.
"Creo que tenía cinco años cuando cogió el primer balón, pero por entonces le gustaba también la bicicleta y el monopatín, con el que hacía verdaderas locuras. Después, empezó a jugar en colegio, como actividad extraescolar, y cuando se metió en el Coia ya se centró en el fútbol sala", recuerda su madre, Laura Pereira.
En el Coia jugaba ya el hermano mayor de Pola, Yago, que rememora que "yo me anoté en el equipo y él, que era muy pequeño todavía, estaba por allí rondado. Yo era infantil de primer año y él sería alevín, pero no había equipo de esa categoría y Turi, el técnico, le ofreció entrenar con nosotros. Ahí ya empezamos a ver que era especial porque siempre era el más pequeño y jugaba con nosotros como si fuese de nuestra edad".
Los dos hermanos sobresalían en el Coia, pero una desgracia familiar, la temprana muerte de su padre, Antonio, iba a separar sus trayectorias. "Tras el fallecimiento de mi padre, me distancié del deporte. Empecé a faltar a los entrenamientos, me desvinculé del equipo y cuando lo quise retomar, me di cuenta de que ya era mayor", señala Yago, que ahora practica surf y atletismo amateur.
"Yago era mucho mejor que su hermano, lo que pasa es que sufrió mucho la pérdida de su padre y ahí le dio un bajón", destaca Laura.
Adrián, por el contrario, se centró todavía más en su carrera. "Ya lo habían llamado para el Azkar de Lugo, pero su padre estaba muy enfermo y le dije que mientras estuviera así, no se iba", explica Laura, que reconoce que "lloré mucho con él. Cuando decidió irse al Lobelle Santiago –en 2005– no quería dejarlo porque además estaba recién fallecido su padre y lo pasamos muy mal con eso, pero él me dijo: 'mamá, si no me dejas ir al Lobelle, me escapo'. Entonces tenía 17 años, tuve que ir yo con él a firmar el contrato porque era menor de edad. Y se me fue".
Aquel sufrimiento, sin embargo, tuvo un final feliz y tanto Yago como Laura son ahora los mayores fans de Pola. "Si nos cuadra, prefiero ver los partidos con mi madre, con mi pareja y a veces viene más gente. Cuando no lo ves bien, la verdad es que sufrimos, pero el otro día, cuando marcó el gol de la victoria, yo no lloré porque no lloro, pero sentí un gran orgullo", afirma el hermano mayor de Pola, que revela que "después del primer partido de la Eurocopa, en el que no jugó nada en la segunda parte, hablé con él y estaba bastante enfadado consigo mismo. Me dijo que iba a demostrar que valía para jugar allí y lo hizo".
"Yo sufro muchísimo y cuando grito se me oye en todo Coia", comenta Laura. "Normalmente grabo los goles con el teléfono pero el otro día me puse tan nerviosa que en vez de hacer fotos, apagaba el móvil. Es que es un orgullo. Tengo dos hijos maravillosos", añade.
Y ambos coinciden a la hora de definir a Pola. "Es un guerrero y desde pequeño ya se exigía mucho. No le bastaba meter dos goles, quería meter cuarenta", afirma la madre. "Antes tenía bastante genio. Era muy guerrillero en el campo y fuera de él, pero ahora, fuera de los partidos, es una persona muy tranquila", sentencia Yago. n