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"La imagen de Lopetegui no fue buena"

 Este fin de semana lo pasará en Vigo. Una excepción porque su vida gira en torno al primer equipo de la Ciudad Invicta. El martes, en Oporto, los blanquiazules se miden al Liverpool en la ida de la Liga de Campeones. 

"La imagen de Lopetegui no fue buena"

El Oporto lleva sin ganar la Liga desde 2013. Mucho tiempo.
Duele mucho no ganar. Tenemos equipo para ello. La plantilla es corta y Sergio Conceiçao ya lo dijo: "Espero que no haya lesiones". Es un entrenador muy exigente, que pide mucho de la estructura para trabajar fuerte. Fuera del campo debe de ser una persona diferente porque los jugadores van a muerte con él. Y eso no lo sentías con Lopetegui. Eso puede marcar la diferencia esta temporada. Es lo que aquí llaman Ser Porto. Se juntan en el círculo central como una piña. Me acuerdo en Balaídos que faltaban minutos para acabar y la gente se empezaba a ir. Aquí la gente se queda para ver al final, en el círculo central, el grito del equipo. Solo se van después. 

¿Suele reunirse con el presidente Pinto da Costa?
En partidos de Champions está presente. Confía en la estructura que tiene, que la creó él. Sin él no había nada. Como todo buen líder, deja trabajar. En los días de fútbol él está siempre. Saluda desde el empleado de la limpieza hasta el chico de seguridad. No es una persona distante.

Cuando usted dirigía la planificación del Dragão Caixa, Lopetegui era entrenador del primer equipo, Moncho López del baloncesto y Cabestany del hockey sobre patines. ¿El Oporto apostó por una marca España?
No va por ahí. En balonmano estaba un yugoslavo, Obradovic. Hay ejemplos buenos y malos. Moncho López conquistó al público. Lo adoraban y lo adoran. El presidente adora a Moncho y toda la estructura está encantada con él. Pero ha habido casos como el de Lopetegui que no salieron bien; la imagen que dejó no fue buena. No conozco los pormenores. Lo vi dos o tres veces aquí en partidos y poco más. Sentí una relación suya muy distante (con el club). Yo traducía las ruedas de prensa en Champions. Simeone me pareció afable; Valverde, que vino con el Athletic, una persona fantástica, superdivertido, muy agradable incluso conmigo; Emery, genial en el Sevilla. Con Lopetegui, siendo yo el traductor, no hablaba conmigo: ni siquiera un saludo antes. A la gente no le gustó trabajar con él. Por eso de la marca España hay buenos casos y otros que no.