DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

La igualdad sería no escribir

Presidentas de siete clubs de Vigo posan en una fotografía en El Castro.
Presidentas de siete clubs de Vigo posan en una fotografía en El Castro.
La igualdad sería no escribir

Siete presidentas en una reunión y alguna más que hay en Vigo. Cuentan su llegada al club, cómo llegaron a la cúspide de su entidad y también que, en la actualidad, continúan siendo una minoría cuando se reúnen para una actividades llamadas por su federación. Esta pieza periodística sirve para visualizar su trabajo, mostrar que una mujer está perfectamente capacitada para presidir un club y que, de hecho, hacerlo debe ser una situación cotidiana.
Precisamente, tener y encontrar razones para escribirlo significa que la igualdad está muy lejos de alcanzarse. La mejor noticia sería que este reportaje fuera un absurdo, es decir, que no hubiera que buscar para encontrar presidentas en Vigo, que la fotografía fuera imposible de realizarse porque el número de dirigentes pasara el centenar. En definitiva, que una mujer en la presidencia no constituya noticia. 
No obstante, realmente lo es porque todavía son pocas, muy pocas. El deporte ha sido siempre un mundo masculino en lo referente a número de practicantes y también en la gestión. De hecho, incluso en aquellas especialidades tradicionalmente de mujeres, la élite dirigente nunca tuvo acento femenino.  
No es cuestión de engañarse, el deporte –como otro tipo de ámbitos– también es reflejo de la sociedad en la que se practica. Un sistema social en el que la mujer estuvo y, todavía está, relegada a un segundo plano. A una especie de adorno o de excepción que se debe romper con trabajo, visualización y divulgación hasta que la igualdad alcance tal grado de implantación que desaparezcan las excepciones. Y, desgraciadamente, una presidenta continúa siendo algo extraordinario. 
Por último, las presentes en este reportaje, incluidas las que están en ese mundo, describen el fútbol y todo su entorno como la disciplina con mayor machismo de todas las que conocen. "Doy clase en un ciclo de entrenadores y ninguno de los alumnos se plantea el femenino como una salida laboral", expresa Ruth Calvo. Algo falla cuando la totalidad de un grupo de profesionales descarta a la mitad de la sociedad en un futuro trabajo.  Algo falla cuando las propias dirigentes de este deporte reconocen el machismo imperante. El fútbol y su entorno tienen un problema.