CELTA

Gestionar ilusiones en familia

Juan Carlos Unzué recibió ayer la visita de su hermano Eusebio, responsable del Movistar

Eusebio Unzué siguió el entrenamiento del Celta ayer en A Madroa.
Eusebio Unzué siguió el entrenamiento del Celta ayer en A Madroa.
Gestionar ilusiones en familia

Tuvo que correr un poco por la banda para sacudirse el húmedo frío de A Madroa de encima. Pero, aún así, no cejó en su empeño de seguir el entrenamiento del Celta. Por interés y, sobre todo, por razones de sangre. Eusebio Unzué, gerente general del equipo ciclista Movistar, pasó ayer por el lugar de trabajo de su hermano Juan Carlos, a la sazón primer entrenador  del Celta, y de su sobrino Aitor, miembro del cuerpo técnico celeste. "Sigo a mi hermano pero un poco de lejos. Es la primera vez que vengo a un entrenamiento 
–confesó–. En vísperas de nuestra presentación la semana que viene, aprovecho para ver el ambiente de fútbol y del Celta".
En Vigo, el insigne dirigente ciclista se ha encontrado por primera vez con su hermano menor (62 y 50 años, respectivamente) siendo máximo responsable de un banquillo en Primera División, lo que le alegra. "Es la confirmación de su progresión. Va mejorando su crédito y espero que aquí, en el transcurso de la temporada, lo pueda ratificar. Sobre todo, dejar satisfecha a la gente que ha confiado en él", augura. Y desvela que Juan Carlos transmite a sus íntimos que se siente bien en el Celta: "Ya estaba marcado por aquella experiencia hace tres años. Siempre ha transmitido estar encantado con el ambiente, sobre todo tal y como fue tratado la vez anterior. Por lo que transmite en el típico grupo de 'whatsapp' de familia, está muy satisfecho".
Tras atender a las preguntas con amabilidad, condición parece común a los Unzué Labiano, Eusebio departió con sus familiares previo a compartir mesa y mantel. Durante unas horas, pudieron compartir su sabiduría mutua en el deporte de alto nivel e intercambiar hasta consejos, aunque sea en dos disciplinas bien distintas. "En común lo que tiene es gestionar ilusiones de muchos chavales, de clubes. Sobre todo en el caso del fútbol, el montón de gente que está detrás de cada equipo. Lo nuestro no deja de ser, aunque con diferente herramienta como la bicicleta, gestionar un grupo de chavales que esperan evolucionar. De eso se trata, de gestionar sus ambiciones y sus estados de ánimo y eso es un poco el deporte, al fin y al cabo", valora el mayor de los Unzué.
A Juan Carlos y su hermano les une, obviamente, esa pasión por el deporte forjada en la niñez, donde se fueron decantando sus gustos por una u otra modalidad. "De hecho, antes de empezar a andar en bicicleta a los 15 años jugaba también al fútbol. Lo típico del colegio, sin más. Aunque yo no jugaba de portero. Lógicamente, hoy en día sí soy un seguidor del fútbol y de mi hermano", afirma cuando se le pregunta por su condición no de aficionado al fútbol. En este sentido, señala que lo que han sido y son ambos es "buenos aficionados mutuos, cada uno del otro deporte: yo del fútbol y él de la bicicleta".
De la coincidencia de ambos en el deporte de élite se podría colegir una cuna especialmente volcada con el deporte. Pero Eusebio aclara que "aunque en nuestra casa siempre se ha respirado un ambiente deportivo, entiendo que es lo habitual en muchas casas de este país. Ha sido un poco fruto de las casualidades el tener los dos la suerte de llegar respectivamente en nuestros deportes hasta donde hemos llegado".n