CELTA - SHAKHTAR

Al Celta se le tuerce la mirada

Cae en la ida continental ante un Shakhtar que aprovechó un regalo y esperó ante la ausencia total de remate local

Los jugadores del Celta reclamaron penalti en esta caída de Guidetti en el área tras el agarrón de un jugador ucraniano.
Los jugadores del Celta reclamaron penalti en esta caída de Guidetti en el área tras el agarrón de un jugador ucraniano.
Al Celta se le tuerce la mirada

No presentó más ni mejores argumentos el Shakhtar Donetsk. Sí aprovechó un regalo del Celta. Fue positiva la actitud valiente celeste, caracterizada en la presión. Fue negativa su nulidad rematadora. En el trámite, fueron mejores los locales; en la definición, los visitantes. Los célticos siguen inmersos en su febrero negro, que pone a prueba su convicción. Anoche creyó, pero no acertó. En Ucrania, el próximo jueves, debe hacer las dos cosas para seguir con vida en la Liga Europa y no caerse en estos dieciseisavos de final.
Gran cita sin ambiente de gran cita. Pero gran cita al fin y al cabo. El Celta afrontaba la ida de los dieciseisavos de final de la Liga Europa buscando el camino de regreso a la alegría. Tras encajar dos duros golpes, un equipo liviano y generoso amenazaba con volverse meditabundo y dubitativo. Había que recuperar viejos hábitos saludables en competición, volver a pisar por donde se pisó. Y la fórmula más corta para llegar a tal meta es correr en pos de ella, es decir, presionar.
Eduardo Berizzo mandó a los suyos al medio del campo rival. Con pretensiones de robar y matar. Con idea de reconocerse enseguida en el esfuerzo. La apuesta fue aceptada por un Shakhtar de ritmo mucho más comedido, contemporizando el fútbol y la apuesta. Tal vez a la espera de recuperar esas sensaciones competitivas que invernaron en su pretemporada invernal. Paulo Fonseca esperaba la lanza celeste con Wass en punta y retrasó a Malyshev para meterse entre los dos centrales cada vez que la posesión era ucraniana. Con ello lograba mover el balón atrás con más seguridad y, sobre todo, obligar a los extremos celestes a seguir a sus laterales, tarea que los alejaba de las ansias ofensivas.
El plan celeste funcionó en lo entrenable. Se presionó con criterio, adelantantado las líneas y recuperando muchos balones; y el balón se movió de lado a lado, sobre todo aprovechando la fuerza de Mallo por la derecha. Pero erró en lo no entrenable: el último pase y la definición. El equipo vigués acumuló en la primera parte un puñado de llegadas sin fruto. La búsqueda infructuosa de disparo o pase de Guidetti o Aspas dentro del área visitante ejemplificó la impotencia ofensiva.

Un error que se paga


Mientras, el Shakhtar esperaba. Se avisó que, pese a su aparente calma, es atronador en las contras. Y lo fue porque el Celta se lo permitió. Minuto 25. Wass saca una falta lateral de las varias generadas, y desaprovechadas, por el juego celeste. El balón ronda la zona de Radoja en la línea de área ucraniana. Nadie lo remata, nadie lo rechaza siquiera. Y los ucranianos se lanzan a una contra sin oposición inteligente. Debió marcar ya Marlos, pero el balón chocó en un esforzado Bongonda a la carrera. Pero le cayó a Leschuk. Gol. Regalo enorme que en eliminatorias europeas suele pagarse.
El gol no varió los plantemientos, pero sí la fe. Al Shakhtar le dio la templanza para empezar a tocar el balón un poco más, con Taison de conductor de banda a banda. Y al Celta le generó impaciencia. De ahí que si antes no había hallado la tranquilidad para el último pase o la definición, todavía menos  la encontró ahora. Tuvo llegadas, pero no gol. Tuvo intención, pero no gol. Faltaba la segunda parte para seguir creyendo en Europa y pelear contra este gélido febrero.
Se rebeló el Celta contra el partido. Como quien pelea contra una injusticia, salió al campo tras el descanso con rabia. Y atacó. Y quiso. Metió Berizzo a Pione apostando de nuevo por un punto más de velocidad antes que por cambiar la estructura de su equipo, que seguía presionando, seguía generando acercamientos y seguía sin claridad en los últimos metros. El partido, en el lado celeste, parecía más de ímpetu que de calidad; en el lado ucraniano, era puramente  de frialdad.
El gol no llegaba y al buen hacer de la banda izquierda quiso sumar Berizzo el toque de Jozabed, sacando del campo a Radoja. Mientras Guidetti caía en el área, el peligro de equivocar al enemigo enojándose con el árbitro era notorio. Sin finura, la única vía parecía el paroxismo. Y ahí no se maneja bien un Celta que no fue peor pero que careció de gol. Ucrania espera. Hay esperanza, pese a este negro febrero.

El central del Shakhtar Donetsk Ordets salta por encima del céltico John Guidetti durante el partido de ayer en Balaídos.

Celta:
Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Gustavo Cabral, Facundo Roncaglia, Jonny Castro; Tucu Hernández, Nemanja Radoja (Jozabed Sánchez, min.74), Daniel Wass; Iago Aspas, John Guidetti (Giuseppe Rossi, min.84), Théo Bongonda (Pione Sisto, min.58) .
Shakhtar Donetsk:
Pyatov; Srna, Ordets, Rakitskiy, Ismaily; Malyshev, Fred; Marlos (Azevedo, min.92), Dentinho (Kovalenko, min.46), Taison (Bernard, min.84); Gustavo Blanco Leschuk.
Gol:
0-1, m.26: Gustavo Blanco Leschuk.
Árbitro:
Gediminas Mazeika (Lituania). Amonestó a por parte del Celta a Radoja, Aspas y Wass, y a Ordets, Srna, Malyshev, Taison y Rakitskiy por parte del Shakhtar Donetsk.
Incidencias:
Partido disputado en el estadio municipal de Balaídos ante 18.318 espectadores.