BALONMANO DIVISIÓN DE HONOR

El ojo clínico de Abel

Natalia Martínez entró con buen pie en Porriño, donde está "mejor de lo que esperaba"

Natalia Martínez
Natalia Martínez
El ojo clínico de Abel

Natalia Martínez comenzaba el pasado 1 de agosto una nueva vida. A los 21 años cambió Gijón por O Porriño para intentar triunfar en la máxima categoría del balonmano español en un equipo joven. Fue la apuesta de Abel Estévez por incorporar una primera línea con lanzamiento y defensa. Cualidades complicadas de encontrar y todo un reto con las limitaciones del club. El presidente y entrenador apostó por la asturiana y "habló conmigo bastantes veces. Viajó a Gijón para verme, me explicó todo, me dijo cómo iba a vivir, cómo funcionaban las cosas. Todo lo que necesitaba saber. Además, a mí no me gustan las ciudades grandes y Porriño me parecía un sitio tranquilo, en el que podía mejorar poco a poco. Es la primera vez que salgo de casa y no me arrepiento para nada", explica la jugadora.
El propio preparador sabía que necesitaría, y mucho, a la primera línea y no le prometió lo que no encontraría. Natalia Martínez reconoce que "sabía que iba a ser una plantilla más corta que otros años, Abel no me mintió y lo que me contó, fue lo que había. Fue sincero". Por fe y también por necesidad " confió en mí y me puso en el equipo titular desde el comienzo. Espero que siga confiando en mí y demostrando que yo sirva para ello. También es algo que me hace crecer. En Gijón tenía responsabilidad, pero no era lo mismo, había gente con más experiencia que tenía más peso y ahora es diferente". 
La estadística indica que la jugadora tiene que estar muchos minutos en pista, tanto en defensa como en ataque, de un Porriño que ganó dos partidos de los disputados hasta el momento y que cayó por un tanto otros dos. "Perdimos varios partidos que tuvimos en la mano, pero sin ser eso, estoy contenta y con mucha ilusión", reconoce Natalia Martínez y añade que en la nueva categoría "hay una diferencia de velocidad considerable y el juego es más rápido y más duro. Los entrenamientos son más largos y más intensos, pero a todo se adapta una y, si lo quieres, lo haces. Pensé que lo iba a pasar peor, pero las compañeras me acogieron muy bien, en el piso, igual. Estoy encantada y, la verdad, mejor de lo que esperaba".
Estévez explicó en verano que Martínez llegaba para tratar de aportar en lanzamiento exterior porque en los últimos años los rivales se cerraban en seis metros para tratar de neutralizar el juego de penetración de Ceci Cacheda y Sarai Samartín. Hasta el momento, Natalia Martínez entendió su papel, como indica la media de cuatro tantos por enfrentamiento que acumula. 
Adaptación rápida y también aprendizaje veloz de una jugadora que muestra ambición, que salió de casa porque "la División de Honor Plata ya había cumplido y veía que aquello no tiraba. Quería dar el salto. Ahora quiero mejorar y llegar hasta donde pueda". 
En la decisión de llegar a Porriño pesó la decisión de Abel Estéveza y también que Natalia Martínez "conocía Porriño, había venido de pequeña y siempre nos trataron bien. Es un sitio pequeño, con afición, y quería saber lo que era. No me gustan los sitios grandes, las aglomeraciones me agobian un poco". 
Se comprometió dos temporadas con el conjunto de la localidad del río Louro, algo poco habitual en el balonmano femenino, y matiza que "estudio fisioterapia y este año lo estoy haciendo a distancia porque tengo las practicas hechas. Sólo que meda teoría y espero acabarlo. Después, para el próximo año ya veré porque firmé por dos años aquí. No me arrepiento, estoy con ganas y ya buscaré algo. Igual un máster o un grado o, si no, trabajo. Parada no voy a estar". 
Tampoco podrá relajarse esta noche en el partido ante el Bera Bera. Un rival duro, claro candidato al título y que "es un equipo muy bueno, pero trataremos de defender al máximo y dar la sorpresa". Estuvo cerca de romper los pronósticos el Porriño ante el Guardés, vigente campeón, pero perdió de uno en un encuentro en el que Natalia experimentó la dureza de la categoría. Terminó con claros síntomas de agotamiento porque "el ritmo es muy alto y tampoco estoy acostumbrada a jugar todo el partido como ese día". Todo indica que tendrá más partidos así con la camiseta del Porriño.n