RUGBY DIVISIÓN DE HONOR B

De regreso a los cuarenta

Chema Fernández vuelve al Kaleido Vigo Rugby, lo que constituye "poder jugar con amigos"

Chema Fernández, con una rodilla en el suelo, en un partido.
Chema Fernández, con una rodilla en el suelo, en un partido.
De regreso a los cuarenta

La vida da vueltas y el caso de José María Fernández 'Chema' es un claro ejemplo. Dejó el Vigo Rugby en 2013 tras bajarse del tren de División de Honor cuando los minutos escaseaban y su situación no era la mejor. En Pontevedra ejerció de entrenador jugador y, ahora, a los cuarenta años, vuelve a su club, a su ciudad para jugar con amigos en la segunda categoría. 
"La idea era seguir en Pontevedra un año más, pero vi que lo mejor era cambiar de aires y hablé con Trosky para ver si tenían algo en Vigo para mí. Había algunas opciones, pero por trabajo no podía asumirlas. Al final, empecé la pretemporada y, mientras el cuerpo aguante, estaré ahí", explica Chema Fernández sobre su regreso al equipo y añade que "realmente no lo tenía pensado del todo. Contaba con irme con el segundo equipo y hacer la temporada con ellos ayudando en lo posible. Visto el número de jugadores y que puedo mantener el nivel, me animé"
De esta forma, si Norm Maxwell lo estima oportuno, se medirá este sábado al CRAT en territorio coruñés. "A Maxwell ya lo conocía y a los que tienen treinta años, que son los que más llevan, empezaron conmigo en el equipo. Estoy bastante bien y con ganas. Lo malo de ir a otra ciudad es que seguía siendo el más viejo, pero no tenía el contacto con la gente con la que jugué más tiempo. Lo que echaba de menos era jugar con amigos".
Chema explica que "cuando salí del equipo, en División de Honor, había gente de fuera. Unos diez u ocho fichajes. No había tanta cantera y creo que se equivocaron porque, al final, estamos en el mismo sitio". Una situación en la que optó por dar un paso al costado y añade que "decidí irme porque no me gustaban las condiciones para jugar y el club tampoco me ofrecía mucho como entrenador. Al final, me fui a buscar las castañas e ir a entrenar a un club sénior y a vivir del rugby. No tenía esa opción aquí. Cuando salí fue para crecer como entrenador". 
Pero las etapas en la vida se cubren y ahora, cinco años después, "me abrieron las puertas del club y esta es mi casa. Todos los puntos y las lesiones las tuve con esta camiseta y volver a casa es cojonudo. Poder jugar con amigos y compañeros no lo tienes en otro sitio. Ahora que no está tan profesionalizado.  Aprovecharé mi oportunidad y lo disfrutaré al máximo porque creo que no hay mucha gente de 40 años en la competición. En el equipo estamos Tatafu y yo".
Chema intentará disfrutar cada momento y también "ayudar a los jóvenes y que puedan ver en mi a un referente. Si un tío de 40 años puede ir a entrenar al CUVI e ir al gimnasio, un joven de 20 con más tiempo tiene que estar mejor preparado. Si yo puedo, ellos lo pueden hacer seguro".
Y, por supuesto, Chema con sus más de 100 kilos como buen segunda línea invoca a la borrasca. "Lo que más añoraba en los partidos de fuera era poder jugar en As Lagoas en un día de barro y lluvia. Ahí toda la gente va a la misma velocidad, da igual que peses 110 kilos o 90. Eso se echa de menos porque se vive un ambiente especial".n