BARCELONA-CELTA

El Barcelona desnuda al Celta

El Celta, eliminado por el Barcelona (5-0), liderado por un Messi arrollador que desarboló a  los vigueses en solo media hora. Los célticos no opusieron resistencia ni apenas tiraron a puerta

El centrocampista del Celta Stanislav Lobotka se lamenta tras uno de los goles del Barcelona en el partido de ayer en el Camp Nou.
El centrocampista del Celta Stanislav Lobotka se lamenta tras uno de los goles del Barcelona en el partido de ayer en el Camp Nou.
El Barcelona desnuda al Celta

El Celta enterró su sueño copero anoche en el Camp Nou tras un partido sin historia en el que el conjunto celeste fue vapuleado por el Barcelona. Messi, excelente en la creación y en el remate, lideró la goleada blaugrana en un duelo que ya estaba sentenciado a la media hora –el marcador reflejaba entonces un contundente 4-0– y que desnudó al Celta para dejar a la vista todas sus carencias. Sin intensidad, sin ideas, sin hambre, sin fe, sin fútbol. El equipo de Juan Carlos Unzué ni siquiera hizo acto de presencia en el Camp Nou y nunca dio la sensación de poder superar al Barça, que dominó el choque a su antojo para avanzar a cuartos de final.
Cuando Messi juega a su mejor nivel, cuando se empeña en demostrar que no es sólo el mejor futbolista del mundo sino probablemente el mejor de la historia, es muy difícil parar al Barcelona. Y Messi estuvo ayer a su mejor nivel. Abrió el marcador a los 12 minutos con un remate en el corazón del área a centro de Jordi Alba. Amplió la ventaja azulgrana dos minutos después con un remate muy similar tras una gran pared con el lateral zurdo. Y regaló el tercero al propio Alba con una maravillosa asistencia prácticamente desde el centro del campo. Casi de inmediato, Pione Sisto se unió a la fiesta del Barcelona regalando el 4-0 a Luis Suárez con un error grosero.
Con Messi a ese nivel, decíamos, es muy difícil parar al Barça. Pero lo que resulta imposible es hacerlo cuando el Celta juega como lo hizo ayer. No tuvo nada que ver con el Celta que empató en el Camp Nou el mes pasado, con el que firmó tablas con el Barcelona la semana pasada en Balaídos o con el que estuvo a punto de derrotar al Real Madrid sobre el Lagares. No supo defender a Messi y compañía, no supo mantener el balón en su poder, no supo atacar, ni siquiera supo hacer faltas para frenar de alguna manera a los blaugranas. Fue una caricatura de sí mismo que puso en bandeja a su rival el pase a los cuartos de final de la Copa.
Una hora antes del partido, el Celta anunció el once esperado. Minutos después, notificó una modificación: Emre Mor ocupaba el lugar de Maxi Gómez, cambio que situaba a Iago Aspas como principal referencia en ataque. Pero el joven internacional turco no ofreció más soluciones que el charrúa en ataque. Por otro lado, la banda izquierda del Barcelona fue una autopista libre de peaje para Jordi Alba. La conexión del internacional español con Leo Messi, unida a la permisividad de la defensa del Celta, decidió el partido. Porque los vigueses siempre llegaron tarde a la marca y conceder un metro a futbolistas de la talla de los blaugranas equivale a firmar tu propia sentencia de muerte.
Messi protagonizó el primer disparo del partido a los 9 minutos. Muy fácil para Sergio. El 'Gato de Catoira' ya no pudo evitar el gol del Barcelona en el segundo remate del argentino. Mallo no llegó a taponar el centro de Alba y el 10 del Barça se coló entre Fontás y Jonny para enviar el balón al fondo de las mallas. Sergio tocó el balón, pero no lo suficiente. Casi sin tiempo para reaccionar, el Celta encajó el segundo. Messi no sólo acabó la jugada, sino que también la empezó con una genial pared con Alba que el argentino culminó con un remate mejor que el primero. Sergio ni siquiera rozó el balón.
Antes de cumplirse el minuto 15, el Celta ya perdía 2-0. Pero lo peor no era el resultado, sino el juego de los vigueses, que apenas pudieron realizar un par de jugadas con balón en campo contrario durante los primeros 45 minutos. Iago Aspas, siempre voluntarioso, era el único que mostraba hambre de victoria. Pero el moañés era un islote en la parcela rival, incapaz de evitar por sí solo el incuestionable dominio de los blaugranas. Messi ya había hecho dos goles, pero su recital no había acabado. Asistió con un soberbio taconazo a Iniesta y Sergio evitó el gol del manchego. Asistió de cabeza a Luis Suárez y el uruguayo casi marca de chilena. Y asistió con un pase teledirigido desde prácticamente el centro del campo a Jordi Alba para que el lateral firmase el 3-0 ante la mala salida de Sergio. La conexión zurda del Barça volvía a funcionar, esta vez con Messi como asistente y el español como goleador.
Por si no fuera suficiente con las genialidades del argentino, Pione Sisto recogió un balón robado en la frontal del área del Celta por Jonny y se lo entregó a Luis Suárez para que el atacante charrúa marcase el 4-0 a placer. Se había cumplido la media hora de un partido ya sin historia. El Barcelona tenía el billete a cuartos de final en el bolsillo y a los vigueses les quedaba una hora de sufrimiento por delante.
Consciente de que la remontada era imposible, Unzué dejó a Iago Aspas y Wass en el vestuario al descanso. Y en el 56 sacó a Pione Sisto. Maxi, Radoja y Brais ocuparon sus lugares. Tocaba empezar a pensar en la Liga. Poco importó el quinto del Barça, obra de Rakitic a cinco minutos del final.

Barcelona: 
Cillessen; Semedo, Piqué (Vermaelen, min.46), Mascherano, Jordi Alba; Rakitic, Sergio Busquets, Iniesta (Arnaiz, min.62), André Gomes; Messi (Dembélé, min.59) y Luis Suárez.
Celta: 
Sergio; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Fontàs, Jonny; Lobotka, Wass (Radoja, min.46), Jozabed; Emre Mor, Iago Aspas (Maxi Gómez, min.46) y Pione Sisto (Brais Méndez, min. 57).
Goles: 
1-0, min. 12: Messi; 2-0, min. 14: Messi; 3-0, min. 27: Jordi Alba; 4-0, min. 30: Luis Suárez; 5-0, min. 86: Rakitic.
Árbitro: 
Hernández Hernández (Comité de Las Palmas). Sin amonestados.
Incidencias: 
Partido correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou ante 59.009 espectadores.