ELOY PASCUAL NOGUÉ PERCUSIONISTA PROFESIONAL

"A la semana de hacer la prueba de batería en Ámsterdam me dijeron que estaba admitido”

Eloy Pascual es un joven percusionista vigués que fue admitido este año en el Conservatorium van Ámsterdam, la meca de la música moderna en Europa, para cursar sus estudios universitarios de batería jazz.

Eloy Pascual fue admitido este año en los conservatorios de Lisboa, Barcelona y Ámsterdam.
Eloy Pascual fue admitido este año en los conservatorios de Lisboa, Barcelona y Ámsterdam.
"A la semana de hacer la prueba de batería en Ámsterdam me dijeron que estaba admitido”

¿Cuándo empezaste con la percusión?
Bastante joven, con tres años me compré mi primer pandero (risas). Comencé a estudiar en la escuela de música a los seis años y en la primera clase vi la batería y me gustó. Me metí en percusión clásica hasta hace cuatro años, que decidí centrarme en la batería al 100%.


Para ti es muy importante la relación con la banda de música Unión Musical de Cabral.
Han sido casi nueve años con ellos. Me da mucha pena dejar eso, porque he aprendido mucho. Cuando me centré en la batería me vino bien, porque la banda usa percusión clásica, y me sirvió de conexión.


¿Qué escuchabas para querer ser batería?
Lo que me inclinó hacia la batería fue escuchar Queen, David Bowie, AC DC, era lo que más me gustaba con 10 años. Al crecer fui tirando hacia lo más cañero, el heavy metal, y en los últimos años al metal progresivo y la fusión. De ahí acabé en el jazz. Es lo que más me ha cambiado.


¿Cómo comienzas en el jazz?
Empecé a estudiar jazz en serio hace tres años, de rebote. Iba por música moderna en el conservatorio y para las pruebas tenía que estudiar jazz. Había escuchado algo en casa, me gustaba, pero sin más. Fui a clases y al ver cómo funcionaba me pareció muy interesante, por la forma de pensar. Comencé a entenderla y escucharla más habitualmente y vi que era increíble. 


¿Cómo decides que tu destino académico iba a ser Ámsterdam?
Estaba en el conservatorio, en quinto de profesional y a un compañero, Juan Márquez, le conté que la batería me gustaba pero que no quería dejar la percusión clásica, porque tenía claro que quería quedarme en Vigo. Él me dijo, "si te gusta algo hazlo, o te arrepentirás toda la vida". Lo comenté con mi novia y me apoyó. El primer año fui a Lisboa y no me fue bien. Pero fue una experiencia, es una prueba para uno mismo, mucha presión que te hace ponerte las pilas. Decidí presentarme a Ámsterdam porque otro amigo iba a hacer la prueba. Tuve que hacer vídeos en el estudio y a las dos semanas me quisieron ver tocar en directo dos temas. A la semana me dijeron que estaba admitido. También me presenté en Lisboa y Barcelona, pero no esperé a los resultados.


¿Qué estudios vas a cursar?
Es un grado de música especializado en batería y jazz. ¡Voy a ser universitario! Podré estudiar una carrera y música a la vez, en España es impensable. Serán cuatro años y si me siento a gusto, dos de máster.


Oye, ¿qué quieres ser de mayor?
Donde la vida me lleve, tengo comprobado que no me puedo hacer expectativas, si no las cumples solo te defraudas a ti mismo. Hay que hacer lo te gusta, disfrutarlo y ser feliz. No sé si acabaré tocando en solitario, tocando en Ámsterdam, igual vuelvo a España… pueden pasar muchas cosas. Desde luego, conectado siempre con la batería y la música: no sé de otra cosa.


Tu otra cara, un estudio de grabación...
El estudio lo monté porque me apetecía aprender a grabarme a mí mismo. Lo abrí al público y desde ahí llevo seis años. No sé que voy a hacer con esto, he trabajado muy duro y me cuesta dejarlo atrás.


También has tocado en grupos locales.
Me quedo con buenas experiencias, de haber trabajado mucho. Lo he intentado con muchos proyectos, algunos salieron y otros no. Fue mucho trabajo, tienes que abrir muchas puertas.


¿Qué diferencia hay entre ser música en Galicia y en Holanda?
En Holanda los músicos también somos trabajadores. En España, en la Seguridad Social, estamos en el mismo apartado los músicos y los toreros. En España no se valora la música. Si lo tienes que hacer tienes que buscarte la vida y tener dinero. Allí se te facilita, quieren convertirte en profesional. Todo lo que trabajes vas a estar dado de alta. Llevo tres años trabajando profesionalmente y dado más de 200 conciertos, y solo coticé dos. En Holanda no puedes tocar si no estoy dado de alta en la Seguridad Social, es ilegal. Aquí también, pero da igual.


¿Abandonas completamente Galicia?
El único proyecto que va a seguir activo es un dúo de magia y percusión en el que estamos trabajando el mago vigués Xulio Merino y yo. Estamos dando nuestros primeros espectáculos este verano y la idea es tenerlo todo terminado para poder trabajar en él a distancia.