PAPELES DEL ROCK

Cuarenta años de subversión hecha arte

“Odio los solos de guitarra, por dos razones: primero porque no se tocarlos y segundo porque además los detesto”.
Steve Jones, (guitarra de los Sex Pistols)

Imagen de unos jóvenes integrantes de los "Sex Pistols", el mítico grupo de punk de los años 70.
Imagen de unos jóvenes integrantes de los "Sex Pistols", el mítico grupo de punk de los años 70.
Cuarenta años de subversión hecha arte

El próximo 28 de octubre se cumplirán 40 años de la edición de un álbum que no es solamente uno de los discos más legendarios de toda la historia del rock; es el testimonio sonoro de toda una época, de una generación y del último movimiento realmente rompedor, subversivo, anarquista y suicida que surgió en la música popular contemporánea e incluso, y de manera totalmente no deliberada, en el mundo del arte. Ese disco se llamó Never Mind The Bollocks, Here´s The Sex Pistols y ha quedado, y quedará para la historia, como el álbum de punk rock por definición. 
Cuando este álbum apareció en las tiendas de discos en aquel otoño de 1977, lo cierto es que toda la explosión del fenómeno punk se había producido ya –la mítica gira de los Ramones por Inglaterra de julio de 1976, la aparición de los Sex Pistols en el programa Today de televisión que conmocionó al país, The Clash habían editado su primer disco en abril de 1977 y ya se habían producido las revueltas en Londres en la semana de celebración del jubileo de la reina Isabel II- y que incluso aquel fenómeno había empezado a dejar de ser aquella revolución musical, estética y social radical que surgió de la calle para ir progresivamente convirtiendo en una moda y en un objeto de consumo, como finalmente sucedió. “Los punks nos vestíamos con la ropa que sacábamos de los cubos de basura y usábamos los imperdibles para sujetar las mangas de las camisas. El día que vi a Sid Vicious con una cazadora de cuero de 50 libras vi claro que el punk había muerto”, llegó a decir Johnny Rotten en la famosa película-documental The Filth & The Fury sobre la historia de los Sex Pistols.
“Anarchy In The UK”, “God Save The Queen” o “Holidays In The Sun”, los temas más emblemáticos de los Sex Pistols ya habían aparecido como singles a lo largo de 1977, aunque se incluyeron en este disco, que como no podía ser de otra manera en la historia de los Pistols, su edición fue otro escándalo que acabó en los tribunales. La traducción exacta del título sería: “Que cojones importa, aquí estan los Sex Pistols”, una frase que según se dice fue idea del guitarrista Steve Jones, haciendo referencia a una exclamación que repetían siempre dos punks fanáticos de la banda en sus actuaciones. Johnny Rotten a su vez dijo que era una frase de argot en los barrios suburbiales de clase obrera que vendría a significar “Dejemos de hablar de tonterías y vamos a lo que importa”. 
El que esta frase apareciera claramente visible en la portada de un disco que se exhibía en diversos escaparates violaba una ley vigente en ese momento en el Reino Unido promulgada en 1899 (!) que prohibía expresamente “indecencias” o “lenguaje obsceno” en portadas de libros, periódicos, carteles publicitarios o discos. 
Dos inspectores de policía se presentaron en las oficinas de la discográfica Virgin Records para ordenar la retirada de las tiendas de todos los discos, y cuando pasados unos días se constató que los discos no se habían retirado de la tiendas, el 9 de noviembre el Evening Standard publicó como noticia de portada como centenares de brigadas de “bobbys” se dedicaron a recorrer las tiendas de discos de todo el país para colocar un adhesivo negro sobre la palabra “bollocks”. El propietario de una de estas tiendas en Notthingham, Chris Seale, al negarse tanto a retirar los discos como a permitir tapar la palabra “bollocks”, fue detenido convirtiéndose en noticia de primera plana a nivel nacional. Richard Branson, el propietario de Virgin Records anunció que cubriría los costos legales de Seale y contrató al abogado de la Reina John Mortimer para encargarse de la defensa. 
La Corte de Magistrados de Nottingham falló declarando inocente a Chris Seale el 24 de noviembre gracias a una hábil estrategia del abogado Mortimer: Durante su interrogatorio al oficial que arrestó a Seale, preguntó por qué los periódicos The Guardian y Evening Standard, que se habían reproducido el nombre del álbum no habían sido acusados de violar la ley de Indecencia pública, con lo cual desmontó toda la argumentación de la fiscalía.  El presidente de la audiencia se vio obligado a concluir: “Por mucho que mis colegas y yo lamentemos sinceramente la explotación vulgar de los peores instintos de la naturaleza humana para la adquisición de ganancias comerciales tanto por usted como por su empresa, debemos encontrarlo de mala gana no culpable de cada uno de los cuatro cargos presentados”.
La grabación del disco también fue como no podía ser de otra forma en este grupo, convulsa y accidentada, en primer lugar porque cuando la banda entró en marzo de 1977 a grabar este LP en los Wessex Sound Studios con el productor Chris Thomas y el ingeniero Bill Price, este disco iba a editarse con el sello A&M, pero cuando la banda llevaba 4 semanas grabando, A&M rescindió el contrato con los Sex Pistols debido a todo el escándalo de “God Save The Queen” y la grabación se interrumpió. Sid Vicious había entrado en el grupo muy poco tiempo antes de empezar la grabación del disco, pero sus tomas de grabación eran inservibles; la banda le pidió a Malcolm McLaren que convenciera al bajista anterior Glen Matlock para que grabase el bajo en este disco. Matlock accedió con la condición de que le pagaran de antemano y cuando no se recibió el pago, se negó a aparecer, con lo que Steve Jones fue quien finalmente grabó las pistas de bajo en todos los temas del disco. La grabación se reanudó en junio durante tres semanas y se terminó a finales de agosto. 
Cuatro meses después de la edición de Never Mind The Bollocks... y en medio de una caótica y desastrosa gira por Estados Unidos, los Sex Pistols saltaron en pedazos, y con su desaparición, el punk como movimiento terminó definitivamente de diluirse en lo que a partir de 1979 se empezó a llamar la New wave. Pero pasados los años, la rabia, la energía, la furia que desprendían aquellos iracundos punks que en temas como “No Feelings”, “Submission”, “EMI” o “Pretty Vacant” iba a quedar como el legado de una época en la que el rock se había vuelto demasiado autocomplaciente y que había perdido a la generación que sentía que no tenía futuro en aquella Inglaterra de millones de parados fruto de la crisis económica de 1973. 
“Los americanos son gente singular: Primero, les escandalizas y quieren procesarte, pero después te ponen en un museo” decía Mick Jagger en 1989. 
Certera sentencia: En julio de 2017 cuando se catalogaron las 100 obras de arte más apreciadas por los británicos tras una encuesta en la que participaron más tres millones de personas, en el número 20 apareció la portada de "Never Mind The Bollocks, Here´s The Sex Pistols". De objeto prohibido por la ley y censurado por la policía a pieza clave del arte contemporáneo. Historias de la historia del rock.