REDONDELA

Una tienda de Pazos abre sus puertas a la solidaridad

Vende las manualidades que hacen los usuarios de Aspavi y ofrece artículos que hacía tiempo que no había en el municipio

En su negocio del centro de Pazos vende las manualidades y las rifas de Aspavi.
En su negocio del centro de Pazos vende las manualidades y las rifas de Aspavi.
Una tienda de Pazos abre sus puertas a la solidaridad

nnn Carmen Bouzón es una luchadora nata y se le nota. La desaparición de las tiendas en las aldeas y la falta de incentivos no le echaron atrás y este verano se lió la manta a la cabeza y abrió un establecimiento en el centro de Pazos, a escasos metros del Ayuntamiento, el centro de salud, la escuela y el único supermercado que queda en el municipio. En este epicentro vivo y dinámico de la localidad “intento dar algún servicio a la gente que, como los mayores, no pueden ir o les cuesta más trasladarse a Redondela para comprar”.  No contente con esa labor, también quiso aliarse con la Asociación Padres de Personas Con Discapacidad Intelectual (Aspavi)y apoyarles promocionando las manualidades que hacen sus usuarios en las instalaciones con las que cuentan a escasos 200 metros del centro de Pazos. Por ese motivo en su pequeño negocio aúna el estanco, quiosco de prensa, venta de chucherías, mercería, papelería y regalos.  
Aspavi cuenta en Pazos de Borbén con unas instalaciones a las que asisten 29 usuarios con diferentes grados de discapacidad, tanto física como intelectual, atendiendo entre ellos a tres sordo-ciegos y un autista, que requieren una atención especial y especializada. 
La idea de colaborar con ellos surgió “de forma casual hablando con la responsable del centro”. La idea es “que la gente pueda encargar sus detallitos personalizados. Yo los tengo aquí, lo mismo que vendo las rifas que hacen otros colectivos de la zona que quieren financiar así sus actividades”. 
Y por si faltaba algo, en una cesto situado junto a la puerta, ramos de flores “para aquellos que quieren ir al cementerio no tengan que desplazarse. Hay que ayudar a la gente”, explica con una sonrisa mientras vende unas gominolas. 
“Antes en todas las parroquias había una tienda de comida, donde además podías comprar los productos básicos para el día a día. Ahora ya no queda ninguna y en Pazos, quitando el supermercado, la farmacia y una tienda de productos agrícolas, no hay nada más. Por eso creo que intentar tener un poco de todo es una forma de que los vecinos no tengan que coger el coche hasta para comprar una bovina de hilo”.  n