CONDADO/LOURIÑA

Lola, muy querida en Covelo

El párroco de Santa Mariña de Baldomar estuvo con Dolores Álvarez justo antes del ataque de los perros. La mujer seguía anoche en estado grave y pronóstico reservado

El alcalde de O Covelo.(d)
El alcalde de O Covelo.(d)
Lola, muy querida en Covelo

 Los vecinos del barrio de As Barreiras -21 habitantes-, en el Concello de O Covelo, siguen 'nokeados' por el terrible ataque que sufrió Lola (Dolores Álvarez), la octogenaria que el sábado a última hora de la tarde, al volver de misa de siete, era atacada brutalmente por dos perros (un dogo de Burdeos y otro cruce con boxer), cuyo dueño es un vecino prácticamente colindante con la vivienda de la víctima. 
Los canes la arrastraron varios metros, le arrancaron un pie a dentelladas, le levantaron a mordiscos el cuero cabelludo y le arrancaron parte de una mano. Su hija Concha Martínez, concejala del Partido Popular en la corporación covelense, fue la que evitó que la matasen, que salió a su encuentro alarmada por los gruñidos de los animales y las quejas de un ser humano, que resultó ser su madre. Aún ayer, podían verse en el camino rastros del reguero de sangre que fue dejando mientras los canes la arrastraban más de 30 metros sin parar de atacarla.
     Lola, viuda y madre de seis hijos, había asistido el sábado a misa de siete en la iglesia de Baldomar "como siempre", comenta el párroco -David Sotelo-, a este diario. 
   "Sigo en estado de 'shock', no me parece real lo que ha sucedido", afirma. "Estuve con ella en misa de siete como todos los sábados pero no se paró mucho porque ahora oscurece antes y aunque vive muy cerquita de la capilla, tiene que dar un rodeo y se fue deprisa porque ya era de noche", explica el sacerdote. 
   
NO UNA ANCIANA
 "Lola es muy buena gente, la aprecio mucho, es muy habladora y tengo mucho trato con ella; físicamente estaba muy bien, nadie le echa 82 años, se valía perfectamente, es una mujer fuerte, tanto, que en ningún momento perdió la conciencia mientras los perros la estaban despedazando", cuenta el párroco que fue la última persona que estuvo con ella haciendo un pequeño inciso "por cierto, Lola es octogenaria pero no una anciana como están publicando, es una mujer mayor y espero que Dios la cuide, rezo por ella", concluye David estremecido por la gravedad de los hechos. 
     Como un vecino más, José Fernández Muradás, portavoz del PSOE de Covelo está "indignado" con el suceso. "Conozco a Lola y tengo una muy buena relación con ella de hace años, es una excelente persona y estoy muy disgustado porque haya sucedido esto, siento profundamente que esté tan grave. Está muy malita y lo siento de verdad".
     También este concejal socialista recordaba a este diario, que los vecinos del barrio de As Bareiras, de la parroquia de Santa Mariña de Covelo, en el entorno de la vivienda del dueño de los perros "ya le habían recriminado en varias ocasiones porque andaban sueltos, y al final, pasó lo que no tendría que haber sucedido", afirma Muradás.
     "Es un tema, de verdad, muy preocupante" -remacha-, y quien tenga este tipo de perros debe ser consciente de los riesgos y no decir que son muy tranquilos y muy buenos, que no hacen nada..... pero ya hemos visto la realidad y la consecuencia terrible es que Lola está luchando por su vida". Anoche, la mujer continuaba ingresada en el hospital vigués Álvaro Cunqueiro en estado grave y pronóstico reservado. 

La desolación del alcalde  juan pablo castillo amigo

El regidor de Covelo sigue anonadodo por el suceso que casi le cuesta la vida a una vecina, Lola, Dolores Álvarez, con la que mantiene una muy buena amistad dado que una de sus hijas, Concha Martínez, es concejala del Partido Popular en la corporación covelense, otra, Montse,  es funcionaria del Concello  y Pilar, es también militante del PP. "Estoy muy disgustado", expresa.
La familia de Lola, "es bastante grande y muy conocida en Covelo", explica. "Venía de misa y dos perros la atacaron cuando estaba casi llegando a su casa, estamos todos, todo el pueblo consternados y nos tememos  lo peor".  Se da la circunstancia, comenta Castillo a este diario, que su hermano, padre de dos niños pequeños, vive  enfrente del dueño de estos perros y le avisó varias veces de que andaban sueltos. Son razas potencialmente peligrosas  "una bomba", comenta con tristeza el alcalde.