VAL MIÑOR

Comerciantes de la comarca solicitarán a los ayuntamientos que intensifiquen la vigilancia y el cumplimiento de la normativa.

Acceso al conocido furancho de Vilaza, Gondomar, actualmente abierto al público.
Acceso al conocido furancho de Vilaza, Gondomar, actualmente abierto al público.
Comerciantes de la comarca solicitarán a los ayuntamientos que intensifiquen la vigilancia y el cumplimiento de la normativa.

nnn Los furanchos se encuentran a escasos 20 días de agotar su periodo anual de apertura y el 30 de junio tendrán que cerrar sus puertas independientemente de los meses elegidos para despachar los excedentes de vino. Por ello la asociación de empresarios y comerciantes del Val Miñor, Ovalmi, solicitarán a los ayuntamientos de Nigrán, Baiona y Gondomar que intensifiquen los controles para que se cumpla la normativa reguladora de manera estricta. 
Pese a que en la comarca existe un censo bastante amplio sobre establecimientos que se dedican a esta actividad, el 90% de los mismos se encuentran en la villa condal. Aquí se llegaron a registrar una veintena de los mismos, que es la máxima productora de caldos de la zona, aunque en la actualidad existen entre diez y quince locales residentes. Su alcalde, Francisco Ferreira, explicó que en la mayoría de los casos sus titulares suelen ajustarse a las normas establecidas, aunque en alguna ocasión se vieron en la obligación de apercibir a algún propietario por excederse de los periodos de apertura o por abrir antes de tiempo. "Cuando solicitan las licencias somos bastante estrictos en que se cumplan los epígrafes de la normativa punto por punto, y la verdad que suele ser así", explicó. Con todo adelantó que las fuerzas de seguridad locales estarán atentas al 30 de junio. Teniendo en cuenta que esta es la fecha límite de cierre hay que valorar la casuística, que es diferente en cada furancho, ya que en el momento de solicitar la autorización los propietarios marcan los periodos de apertura que en ningún caso puede sobrepasar los tres meses. Sin embargo el regidor puntualizó que desde diciembre hasta julio pueden elegir los tramos de funcionamiento de manera aleatoria, es decir, que pueden trabajar fines de semana, quincenas, días en concreto o las 90 jornadas sin interrupción. "Para saber si alguien incumple o se está pasando del cupo habría que ver su documentación en particular para comprobar qué es lo que tiene pactado", matizó.
Los furanchos están muy ligados  a las regiones gallegas productoras de vino como parte de la cultura popular, antiguamente en los bajos de las viviendas se vendían los excedentes que era realmente por lo que se pagaba, en donde se colocaban amplias mesas de banco corrido. La tapa corría por cuenta de la casa y se proporcionaba gratuitamente para contrarrestar la graduación de los caldos que fácilmente se subían a la cabeza. Para saber en qué propiedades se despachaba, los"furancheiros" colgaban una rama de laurel en los accesos que era síntoma inequívoco de que allí había un furancho. Una señal que hoy en día se sigue utilizando exactamente igual que antaño. Con el paso del tiempo la tradición dio paso a la picaresca hasta el punto de que en algunos casos se acabaron convirtiendo en auténticas taperías encubiertas, eludiendo el pago de impuestos e incurriendo en una competencia desleal con el sector hostelero. Es en este punto donde se vieron en la obligación de regular la actividad. La primera que dejó un hueco abierto para su posterior reconocimiento fue la Ley 9/1997, de 21 de agosto, aunque no los reconocía como tal simplemente contemplaba un nuevo grupo de establecimientos con características diferenciadas. La entrada en vigor de la Ley 14/2008, de 3 de diciembre, fue la que realmente recogió por primera vez a los furanchos aunque como empresas de restauración lo que obligó a  sacar una nueva ley, la 7/2011 del 27 de octubre que derogó la anterior y recogía a estos establecimientos como una actividad propia que no permitía ofrecer servicios de restauración. Actualmente se rigen por el Decreto 215/2012, de 31 de octubre aunque por ejemplo Gondomar sacó dos años después su propia ordenanza que guarda algunos matices respecto a la autonómica. n